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“Somos
Probados”
Por
Edwing López
... “has de saber, oh rey, que no serviremos a
tus dioses ni adoraremos la estatua de oro que has levantado” (Daniel
3:18).
Reciban un fraternal saludo
en el precioso Nombre de Jesucristo, Único Dios y Salvador del mundo.
Como pastor me doy cuenta
que cada día, cada semana, cada mes y a veces todo el año somos probados
de diferentes maneras. La pregunta que más escucho de los quejidos de
las ovejas es; ¿Por qué Señor? ¿Por qué a mí? ¿Por qué tantas pruebas? Y
es que muchos no logran entender que es necesario que pasemos por
pruebas para ser perfeccionados.
“En lo cual vosotros os alegráis, aunque
ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos
en diversas pruebas,
para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el
cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza,
gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo” (1 Pedro 1:6-7).
“Hermanos
míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas,
sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia” (Santiago
1:2-3).
Hay una anécdota que
ilustra muy bien lo que estoy diciendo; “Una
joven enfermera estaba ayudando a un cirujano por primera vez. Cuando
estaba terminando la operación, ella le dijo que había utilizado 12
esponjas, pero sólo podía encontrar 11. El médico respondió fríamente
que las había sacado todas del interior del paciente. La enfermera
insistió en que faltaba una, pero el médico declaró que procedería a
coser la herida.
La enfermera, con los ojos
llenos de ira, dijo: “¡Usted no puede hacer eso!” El médico sonrió y,
levantando el pie, mostró a la enfermera la esponja número 12, la cual
dejó caer al suelo a propósito. “Le va a ir bien” –dijo. Él la estaba
probando”.
Es muy cierto, es así como
muchas veces somos probados al igual que los tres amigos de Daniel.
Ellos se enfrentaron a un tipo de prueba distinto (Daniel Cap. 3), pero
ellos tampoco dieron su brazo a torcer. Sabían que por negarse a adorar
la imagen podían morir. Sin embargo, nunca titubearon. Demostraron que
eran fieles a Dios permaneciendo firmes.
13“Entonces Nabucodonosor dijo con ira y
con enojo que trajesen a Sadrac, Mesac y Abed-nego. Al instante fueron
traídos estos varones delante del rey.
14 Habló Nabucodonosor y les dijo: ¿Es verdad, Sadrac, Mesac y Abed-nego,
que vosotros no honráis a mi dios, ni adoráis la estatua de oro que he
levantado?
“15 Ahora, pues, ¿estáis dispuestos para
que al oír el son de la bocina, de la flauta, del tamboril, del arpa,
del salterio, de la zampoña y de todo instrumento de música, os postréis
y adoréis la estatua que he hecho? Porque si no la adorareis, en la
misma hora seréis echados en medio de un horno de fuego ardiendo; ¿y qué
dios será aquel que os libre de mis manos?
“16 Sadrac, Mesac y Abed-nego
respondieron al rey Nabucodonosor, diciendo: No es necesario que te
respondamos sobre este asunto.
17 He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de
fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. 18 Y si no, sepas,
oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua
que has levantado”.
“19 Entonces Nabucodonosor se llenó de
ira, y se demudó el aspecto de su rostro contra Sadrac, Mesac y Abed-nego,
y ordenó que el horno se calentase siete veces más de lo acostumbrado.
20 Y mandó a hombres muy vigorosos que tenía en su ejército, que atasen
a Sadrac, Mesac y Abed-nego, para echarlos en el horno de fuego ardiendo”.
“21 Entonces estos varones fueron atados
con sus mantos, sus calzas, sus turbantes y sus vestidos, y fueron
echados dentro del horno de fuego ardiendo. 22 Y como la orden del rey
era apremiante, y lo habían calentado mucho, la llama del fuego mató a
aquellos que habían alzado a Sadrac, Mesac y Abed-nego. 23 Y estos tres
varones, Sadrac, Mesac y Abed-nego, cayeron atados dentro del horno de
fuego ardiendo”.
“24 Entonces el rey Nabucodonosor se
espantó, y se levantó apresuradamente y dijo a los de su consejo: ¿No
echaron a tres varones atados dentro del fuego? Ellos respondieron al
rey: Es verdad, oh rey. 25 Y él dijo: He aquí yo veo cuatro varones
sueltos, que se pasean en medio del fuego sin sufrir ningún daño; y el
aspecto del cuarto es semejante a hijo de los dioses”.
“26 Entonces Nabucodonosor se acercó a la
puerta del horno de fuego ardiendo, y dijo: Sadrac, Mesac y Abed-nego,
siervos del Dios Altísimo, salid y venid. Entonces Sadrac, Mesac y Abed-nego
salieron de en medio del fuego. 27 Y se juntaron los sátrapas, los
gobernadores, los capitanes y los consejeros del rey, para mirar a estos
varones, cómo el fuego no había tenido poder alguno sobre sus cuerpos,
ni aun el cabello de sus cabezas se había quemado; sus ropas estaban
intactas, y ni siquiera olor de fuego tenían”.
“28 Entonces Nabucodonosor dijo: Bendito
sea el Dios de ellos, de Sadrac, Mesac y Abed-nego, que envió su ángel y
libró a sus siervos que confiaron en él, y que no cumplieron el edicto
del rey, y entregaron sus cuerpos antes que servir y adorar a otro dios
que su Dios. 29 Por lo tanto, decreto que todo pueblo, nación o lengua
que dijere blasfemia contra el Dios de Sadrac, Mesac y Abed-nego, sea
descuartizado, y su casa convertida en muladar; por cuanto no hay dios
que pueda librar como éste. 30 Entonces el rey engrandeció a Sadrac,
Mesac y Abed-nego en la provincia de Babilonia”
Mi apreciado hermano, para
concluir quiero decirte, que el Señor todavía permite que lleguen
pruebas y tentaciones a las vidas de sus hijos. El desafío puede llegar
como una oportunidad de gratificar los deseos de la carne, o como una
serie circunstancias desalentadoras. Sea cual fuere la forma que adopte,
no debemos ceder. Más bien debemos defender lo que es correcto y confiar
en que Dios suplirá la gracia que necesitamos (1 Corintios 10:13).
¿Estás siendo probado?
Entiende que, así como una piedra
no se puede pulir sin fricción, tampoco podemos nosotros ser
perfeccionados sin pasar por pruebas.
¡Qué el Señor Jesús te bendiga ahora y
siempre!
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