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Iglesia
Pentecostal La Senda Antigua de Homestead, Florida
Es mi deseo que cada uno de los pastores y
ministros que visitan esta página sean contagiados con el Poder
del Espíritu Santo para entrar en un ambiente de Avivamiento que
rompa con la monotonía y rutina en todas las congregaciones del
Nombre de Jesús. El tiempo es corto y hay que dar a conocer este
mensaje glorioso de la verdad para que multitudes lleguen a los
pies de Jesucristo y sean bautizados en Su Nombre.
En este último
viaje visité la Iglesia Pentecostal La Senda Antigua de
Homestead en el sur de Florida el domingo 11 de marzo del 2007 y
noté que el fuego del avivamiento sigue en aumento. Cuando
llegué a la iglesia a las seis de la tarde para predicar
encontré fuera del templo a un grupo como de cuarenta hombres
que hacían un círculo de oración. El Hno. Miguel se encontraba
en el centro del círculo dirigiendo la oración lleno del poder
del Espíritu Santo. Mis hermanos la gloria de Dios estaba
cayendo en aquél lugar.
Despúes de tomar
algunas fotos entré en el templo y allí había otro fuego
encendido de oración e intercesión. Este otro círculo era como
de 50 mujeres llenas del poder del Espíritu Santo. No tengo
palabras para expresar lo que allí se sentía. Mientras tomaba
algunas fotos pude observar que los varones que estaban afuera
comenzaron a entrar al templo por la parte de atrás. Ellos
venían entonando un coro de victoria y marchando dirigidos en
una fila por el Hno. Miguel. Una vez todos en el templo las
mujeres se unieron a ese cántico y a la marcha y la Gloria de
Dios llenó todo el templo.
Mis hermanos es
así como llega el avivamiento, clamándo, orando, buscándo el
rostro del Señor Jesús. Rompiendo con la monotonía de cultos
muertos donde no sucede nada. Esa noche la asistencia fue de 188
personas. Cuando prediqué sobre JESUS DIOS SOBERANO, los
hermanos me respaldaban con alabanzas y aplausos. Cuando hice el
llamamiento para todos los que por primera vez querían entregar
sus corazones a Jesucristo, 30 almas pasaron al frente,
quebrantados y bañados en lágrimas. Una vez más la Gloria de
Dios descendía y en mi corazón yo gritaba, AVIVAMIENTO,
AVIVAMIENTO, AVIVAMIENTO.
Después del
servicio tenían preparada una mesa bien larga con comida para
todos los visitantes y la congregación en general. Por supuesto
yo también me sente en una de las mesas y disfruté de la comida
muy sabrosa. Esto lo hacen todos los domingos después del
servicio completamente gratis. Todos los hermanos y hermanos
proveen y preparan la comida con mucha alegría. Estoy seguro que
todo esto es parte del gran avivamiento. Pronto otro grupo de
nuevos creyentes bajarán a las aguas del bautismo en el Nombre
de Jesús.
Que nuestro
Señor Jesús bendiga al Pastor Saúl Mosquera y a su esposa
Vanessa por tan precioso trabajo en la obra de Homestead.
¡Bendiciones de
Dios para todos!

Varones de la
Iglesia en Homestead Orando fuera del Templo
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