¿QUÉ ES LIDERATO?

 

“La Fama de Moisés”

Rev. Edwin López / lasendaantigua.com

 

 

Hoy quiero compartir  contigo un poco sobre el tema de LIDERATO, especialmente para todos los que están ejerciendo algún misnisterio  en la iglesia o para los aspirantes de este,  en un futuro cercano.

 

Como líder puedo notar que hay un clamor angustioso por un liderazgo responsable dentro de la iglesia de hoy.  Nuestras iglesias, en estos momentos,  tienen la imperiosa necesidad de un liderazgo sólido, leal, seguro y eficaz.  Solo el liderazgo dinámico y eficaz  nos llevará  hacia  la clave para encontrar el crecimiento y el éxito que tanto necesitamos.

 

Para entender este tema lo primero que debemos definir es la palabra liderato.  Si no sabemos lo que es liderato en vano marchamos en todos los programas que emprendamos dentro de la iglesia.  Liderato es la capacidad para hacer que las cosas se realicen;  es actuar para ayudar a que otros trabajen en un ambiente dentro del cual cada individuo que presta servicios bajo su dirección se sienta animado y estimulado hasta el punto en que se le ayuda a descubrir sus más plenas capacidades para ofrecer una contribución significativa.

 

Dios siempre ha llamado a hombres a quienes les ha delegado el trabajo de liderazgo. Entonces, el hombre llamado por Dios lo reconocemos como un líder.  El líder es quien guía las actividades de otros y donde él mismo actua y ejecuta para hacer que se produzcan dichas actividades.  Es un hombre que tiene la visión y fe,  que tiene la capacidad de interesarse y comprender a todos los que trabajan con él. Los hombres de fe siempre han sido hombres de acción, quienes toman la iniciativa y quienes toman decisiones que motivan a todos los demás a utilizar sus mejores capacidades para lograr sus metas.

 

“Escogió Moisés varones de virtud de entre todo Israel, y los puso por jefes sobre el pueblo, sobre mil, sobre ciento, sobre cincuenta, y sobre diez” (Exodo 18:25).

 

¿Es bíblico el tema del liderato?  Creo que todo principio básico y honorable del liderato y de la administración tiene su raíz y su fundamento en la Palabra de Dios.  La Biblia está llena de ejemplos que nos presentan a Dios busca de dirigentes, y cuando los encontró,  los utilizó plenamente, en la medida en que satisfacían los requisitos espirituales establecidos por Dios, a pesar de las deficiencias humanas de ellos.

 

Cuando estudiamos la vida de los líderes en la Biblia encontramos que la mayoría de ellos experimentaron fracasos en algún tiempo de sus vidas.  Muchos de ellos fracazaron de manera notable en algún punto;  pero la clave de su éxito estuvo en que nunca se arrastraron en el polvo.  Del fracazo aprendieron lecciones, se arrepintieron, y luego fueron utilizados en forma aún más poderosa.

 

El  primer ejemplo de liderato que quiero usar es el de Moisés.  Sus primeros  40 años los pasó en Egipto.  Desde niño había sido escogido por Dios para una misión especial. En ese comienzo el pueblo no comprendió el papel que él desempeñaba entre ellos. “Cuando hubo cumplido la edad de cuarenta años, le vino al corazón el visitar a sus hermanos, los hijos de Israel.   Y al ver a uno que era maltratado, lo defendió, e hiriendo al egipcio, vengó al oprimido.   Pero él pensaba que sus hermanos comprendían que Dios les daría libertad por mano suya;  mas ellos no lo habían entendido así.  Y al día siguiente,  se presentó a unos de ellos que reñían,  y los ponía en paz, diciendo: Varones, hermanos sois, ¿por qué os maltratáis el uno al otro?  Entonces el que maltrataba a su prójimo le rechazó, diciendo: ¿Quién te ha puesto por gobernante y juez sobre nosotros?  ¿Quieres tú matarme, como mataste ayer al egipcio?  Al oír esta palabra, Moisés huyó, y vivió como extranjero en tierra de Madián,  donde engendró dos hijos.  (Hechos 7:23-29).

 

En la tierra de madián Moisés pasó otros 40 años donde Dios lo preparó para su tarea futura como líder de Israel.  La simple instrucción humana en la corte de Faraón era insuficiente para preparar a Moisés para la obra de Dios.  En esa misma región,  el desierto de Sinaí,   Dios hizo una importante obra en su vida.  Allí fueron necesarios esos 40 años de aprendizaje, de soledad y penurias cuidando ovejas en el desierto  para luego poder cumplir su misión de pastorear a Israel a través del desierto.  Esto fue lo que hizo posible que él emancipara a su pueblo de la opresión de Egipto.

 

“ Pasados cuarenta años, un ángel se le apareció en el desierto del monte Sinaí, en la llama de fuego de una zarza.   Entonces Moisés, mirando, se maravilló de la visión; y acercándose para observar, vino a él la voz del Señor:   Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob. Y Moisés, temblando, no se atrevía a mirar.  Y le dijo el Señor: Quita el calzado de tus pies, porque el lugar en que estás es tierra santa.  Ciertamente he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su gemido, y he descendido para librarlos. Ahora, pues, ven, te enviaré a Egipto.  A este Moisés, a quien habían rechazado, diciendo: ¿Quién te ha puesto por gobernante y juez?, a éste lo envió Dios como gobernante y libertador por mano del ángel que se le apareció en la zarza”  (Hechos 7:30-35).

 

Moisés tenía 80 años cuando Dios lo llamó a cumplir su llamado como líder.  La  firmeza  de su corazón y el impulso que lo inclinaba hacia la realización hicieron de él un ejemplo notable para todos los potenciales lideres cristianos.  Después de su salida de Egipto conduciendo al pueblo,  su primera experiencia de liderato fue cuando se encontró de frente al mar Rojo.  Fue allí donde demostró cuán bien había pasado la prueba para lideres,  cuando se enfrentó a una situación absolutamente imposible.  Delante de él estaba el mar Rojo;  detrás de él estaban los ejercitos de Faraón;  y con él se encontraba un pueblo lleno de terror quejándose amargamente al enfrentarse a una aniquilación segura.  Pero Moisés, con un espíritu resuelto, se concentro en las promesas de Dios, y exclamó al pueblo: “No temáis”.

 

A causa de la fidelidad de Moisés, Dios pudo demostrar su poder a través de un hombre.  En ese momento el pueblo decidió seguir la marcha hacia la tierra prometida confiando en el extraordinario liderato de un hombre llamado por Dios.  Ochenta años de preparación para un liderato de éxito durante 40 años de camino en un desierto.  Vale la pena esperar el momento oportuno para cumplir la perfecta voluntad de Dios sin adelantarnos nosotros al tiempo de Dios y correr hacia una posición de liderato para la cual no estamos preparados. ¿Será ese el fracazo y la frustración de muchos lideres de  la iglesia de hoy?  Yo te digo en el amor de Dios;  “Vale la pena esperar”.

 

Posteriormente, en el desierto, cuando Moisés comprendió que había llegado el tiempo para preparar a otro para el liderato, asumió la actitud correcta.  Asi, no se dejó dominar  por la autoconmiseración, al saber que él no guiaría al pueblo hasta la tierra  de la promesa.  El estaba más interesado en que hubiera una buena dirección y un liderato futuro.

 

Cuando leemos Hebreos 11:24-29;  encontramos un comentario más amplio sobre las notables cualidades de líder que tenía Moisés, las cuales lo capacitaron para el éxito.

 

  1. Fe  (ver. 24):  “Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón.”

 

  1. Integridad  (ver. 25):  “escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado.”

 

  1. Visión  (ver. 26):  “teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón.”

 

  1. Decisión  (ver. 27):  “Por la fe dejó a Egipto,Exodo 2. 15 no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible.”

 

  1. Obediencia  (ver. 28):  “Por la fe celebró la pascua y la aspersión de la sangre, para que el que destruía a los primogénitos no los tocase a ellos.”

 

  1. Responsabilidad  (ver. 29):  “Por la fe pasaron el Mar Rojo como por tierra seca; e intentando los egipcios hacer lo mismo, fueron ahogados.”

 

No nos extrañe,  pues, que hasta el día de hoy, casi todos los judíos: ortodoxos, reformados y conservadores, consideren a Moisés como el mayor de todos los profetas y dirigentes de la larga historia de Israel.

 

(Algunas notas resumidas del Libro “Un lider no nace, se hace”

por Ted W. Engstrom).

 

 

DE REGRESO A ESTUDIOS BIBLICOS

 

Iglesia Pentecostal La Senda Antigua
Derechos Reservados © 2004 - Copyright © 2004 "La Senda Antigua". All rights reserved.