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Por
Obispo: Miguel Alarcón / Apostólicos del Nombre de Jesús / Chile
"¡Hipócritas!
Sabéis discernir el aspecto
del
cielo y de la tierra; ¿Y cómo no distinguís este tiempo?"
Luc.
12:56
“Y
oiréis de guerras y rumores de guerras, mirad que no os turbéis,
porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin.
Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y
habrá pestes, y hambres y terremotos en diferentes lugares”
(Mateo
24:7)
Pese al adelanto tecnológico y a los grandes avances de la ciencia, no
podemos negar que vivimos uno de los momentos más críticos de la
historia. La descomposición social a la que hemos llegado nos hace
ver claramente que la humanidad se encamina irrevocablemente hacia la
destrucción. El odio que conlleva a la guerra es uno de los índices
que con más claridad ponen al descubierto esta situación.
En
Mateo 24: Jesucristo declara que antes
del tiempo del fin se tendría que pasar por situaciones sumamente
difíciles, como guerras, hambres, pestilencias, catástrofes, y en el
ámbito social, político y religioso, se viviría un tremendo deterioro.
“Vendrán muchos en mi nombre diciendo yo soy el Cristo y a muchos
engañaran y oireis de guerras, rumores de guerra, mirad que no os
turbeis es necesario que todo esto acontezca, pero aun no es el fin”
V-5-6
En
el A.T vemos muchas batallas que no fueron ordenadas por Dios, sino
por decisión de hombres. Esto no anula el hecho que Dios se ha valido
a veces de ejércitos para derrotar las fuerzas
del mal, sin embargo él nunca ha necesitado
del
ser humano, porque su soberanía y poder está muy por encima del más
sofisticado armamentismo nuclear. La doctrina del Evangelio enseña que
ante la maldad y perversidad de los hombres, son otros los valores que
deben ponerse en práctica, en vez de guerra incita a la paz. Jesus
Dijo:
“Yo os digo amad a vuestro enemigos y haced el bien a los que os
aborrecen”
Luc.6:27
Vivimos dias donde muchos hacen prevalecer su idea que solo ellos
tienen la verdad absoluta, y sobre todo publican a los cuatro vientos
ser dueño de la justicia y la libertad, y nadie mas que ellos
representan el imperio
del
bien. Que dice la voz de Dios al respecto:
“Tu dices Yo soy rico y me enriquecido y de ninguna cosa tengo
necesidad, y no sabes que tu eres un desventurado, miserable, pobre,
ciego y desnudo..Yo te aconsejo que de mi compres oro refinado en
fuego para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte para que
no se descubra la vergüenza de tu desnudez: unge tus ojos con colirio
para que veas”
Apoc.3-17 y 18
Un
gran sentimiento patriótico aparecio en las iglesias mientra se
iniciaba la guerra en Irak. orando con “fervor” por las gloriosas
tropas que han lanzado mil bombas diarias en un país muerto de hambre.
Las hambrientas agencias noticiosas editaron sus espacios e
interrumpieron sus comerciales para mantenernos bien informados en
relación a la guerra sin precedentes. Con lujo y de detalles se nos
informaba cuantos murieron, sin embargo poco a poco el mundo entero
acusa recibo de la factura
del
costo.
En
estos ultimos dias españoles inocentes incluyendo a un compatriota
nuestro pagó el costo de la factura
del mal. Es urgente reconocer que los atropellos, injusticias,
libertinaje y la arrogancia está llevando a esta sociedad a un estado
de insensibilidad total y que por ende está produciendo un liberalismo
cada vez más escandaloso, capaz de corromper aún a la misma iglesia.
Dice la Biblia que los demonios se pueden someter a la autoridad de
los creyentes, por lo tanto, nuestra postura debe ser la de orar por
la
paz
del mundo, aún cuando sabemos que nos encaminamos hacia una hecatombe
nuclear.
Orar por la evangelización. Promover esfuerzos significativos para
vivir en armonía con nuestros vecinos, amigos y hermanos en la fe.
Compartir con el necesitado y sin ostentaciones de las bendiciones que
Dios nos ha dado.
“Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida y sabeis que ningun
homicida tiene vida eterna..en esto hemos conocido amor..el que tiene
bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad y cierra contra
el su corazón ¿Cómo mora el amor de Dios en él?..Hijitos no amemos de
palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad”
1°Jn.3-15 al 18
Las injusticias que se cometen a diario Dios las repudia, aún cuando
nuestras consignas sean “En Dios confiamos”, o “Una Nación bajo Dios”.
El mensaje de la palabra no ha cambiado:
“Oh
hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti:
solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu
Dios”.
(Miqueas
6.8)
Todo el lenguaje de Apocalipsis es de carácter simbólico, sin embargo
queda clara la imagen de todas las calamidades que vendrán sobre la
tierra despues
del arrebatamiento de la Iglesia. No podemos ignorar el inminente
hecho que la humanidad se encamina hacia un juicio, el cual está
precedido de angustia y terror.
Dios no ordena la guerra, ni envía el hambre, ni las enfermedades sin
motivos, todo esto viene
como consecuencia de la desobediencia y la manifestación del pecado y
las injusticias en todas sus formas. “Cuando
el Cordero Abrió el tercer sello, oí al tercer ser vivientes, que
decia: “¡Ven! y Mira, ¡y he aquí un caballo negro! y El que lo montaba
tenía una balanza en la mano. Y oí como voz en medio de los cuatro
seres vivientes, que decía: “Dos libra de trigo, por un denario, y
seis libra de cebada por un denario (salario de un día)...
Cuando el Cordero rompió el cuarto sello,
oí
la voz del cuarto ser viviente, que decia: “¡Ven!” Mira, ¡Y Miré he
aquí un caballo amarillo! El que lo montaba se llamaba muerte, y el
infierno lo seguía de cerca. Y se le dió potestad sobre la cuarta
parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con epidemias y
con las fieras de la tierra”
(Apoc.
6:5-9)
Como cristianos debemos saber discernir acerca de los tiempos y
proclamar el evangelio de Jesucristo porque el tiempo aceptable de
salvación puede terminar en cualquier momento, para luego entrar en
ese período sombrío de la historia llamada.
La gran Tribulación.
Debemos estar preparados ya que las trompetas están por sonar. La
preparación es urgente: Busca a Dios ahora, enmiendas tu vida ahora.
La esperanza que no avergüenza es el retorno de Jesucristo quien
establecerá el nuevo y verdadero orden, pondrá todo en su lugar,
pagará a cada quien según sus obras, y cumplirá lo prometido.
“El Dios de paz aplastará en breve a Satanás bajo nuestros pies”.
(Rom.
16:20)
Obispo: Miguel Alarcón / Apostólicos del Nombre de Jesús / Chile