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Por Edwing López / Presidente LSA
No hay mejor
prueba de la Deidad de Jesús que la conversación que tuvo lugar
entre Jesucristo y Saulo en su conversión. La historia sobre este
hecho tan importante se encuentra en el Libro de Hechos capítulo
9:1-19.
Para que
podamos entender este relato, quiero compartir contigo algunos
datos importantes sobre Saulo de Tarso, mejor conocido por todos
nosotros
como el
Apóstol Pablo.
Saulo era
natural de Tarso en Asia Menor. Aunque Saulo era un judío griego,
era un fariseo estricto. El padre de Saulo era un ciudadano romano,
y por lo tanto, Saulo nació ciudadano de Roma. Estudió en Jerusalén
con Gamaliel, un fariseo y doctor célebre de la ley. En Hechos 13:9,
su nombre es cambiado a Pablo, nombre que quiere decir “pequeño.”
En su celo de
servirle a Jehová su Dios, Saulo perseguía a todos los cristianos
creyendo que Jesucristo era un impostor y blasfemo que opacaba al
verdadero Dios de Israel. Saulo no aceptaba a Jesús
como el Mesías,
y mucho menos como Dios manifestado en carne.
Hechos 9:1-2
dice: “Saulo, respirando amenazas y muerte contra los discípulos
del Señor, vino al sumo sacerdote, y le pidió cartas para las
sinagogas de Damasco, a fin de que si hallase algunos hombres o
mujeres de este Camino los trajese presos a Jerusalén.”
Dispuesto a
llevarse presos a todos los cristianos que encontrara en su camino
hacia Damasco, se encontró con una Luz, más brillante que el
resplandor
del
sol de mediodía que le rodeaba. Cayó en tierra, en ese momento sabía
que Dios, sí el Dios de Israel, se había cruzado en su camino.
Cuando de momento comienza a escuchar esa voz potente que le dice:
“Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?” (Hechos 9:4).
Este hombre
ahora ciego por el resplandor de Dios, sin poder ayudarse a sí mismo,
estaba tendido en la tierra, y ahora pedía ayuda diciendo: ¿Quién
eres Señor? Saulo reconoció que quien le hablaba era Jehová del
Antiguo Testamento y sabía que era Jehová quien se le apareció. En
realidad, Saulo preguntó, “¿Quién eres Jehová?.”
Y le dijo: “Yo
soy Jesús a quién tu persigues; dura cosa te es dar coces contra el
aguijón.” En ese momento Saulo se da cuenta que cuando el perseguía
a los cristianos, él estaba persiguiendo a Jesús. Su Señor y único
Dios verdadero era el mismo Jesús. Esta revelación de Jesús a Saulo
cambió por completo a este perseguidor ardiente, que unos momentos
antes respiraba amenazas.
Saulo dijo:
“¿Qué quieres que haga?” El Señor le dijo: “Levántate y entra en
la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer.” Esto nos enseña que
Dios siempre utiliza a hombres y mujeres para llevar el mensaje
del
evangelio.
Entonces el
Señor Jesús le habla a Ananías y le dice: “Ananías tu tienes que ir
a orar por Saulo.” ¿Quién? ¿yo? perooo..... Señor este hombre ha
hecho muchos males a tus
santos en
Jerusalén y aún tiene autoridad de los principales sacerdotes para
prender a todos los que invovan TU NOMBRE....
¡Ananías!, ¡Ananías!....Ve,
porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi NOMBRE en
presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de
Israel;
porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi NOMBRE.
Hechos 9:17-18
dice: “Fue entonces Ananías y entró en la casa, y poniendo sobre él
las manos, dijo: Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció
en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la
vista y seas lleno
del
Espíritu
Santo. Y
al momento le cayeron de los ojos
como escamas, y
recibió al instante la vista; y levantándose, fue bautizado.”
Saulo fue
bautizado en el Nombre de Jesús, porque el mismo lo testifica en
Hechos
22:16 lo que Ananías le dijo: “Ahora, pues, ¿por qué te detienes?
Levántate y bautízate y lava tus pecados, invocando SU NOMBRE.”
La conversión de
Saulo fue entera. Llegó a ser una nueva criatura en Cristo Jesús.
Todas las cosas que antes había contado
como ganancia,
ahora las contaba como pérdida a causa de Jesús. Saulo, el
perseguidor, llegó a ser Pablo, el perseguido. Su boca se llenó de
bendiciones en lugar de blasfemias. Su corazón se llenó de valentía
en lugar de maldiciones.
¿Qué cosa le
hizo a Saulo un gran misionero? ¿Qué es lo que vio el Señor en este
hombre para que fuera el instrumento escogido que llevara el NOMBRE
de JESÚS a los reyes? (Hechos 9:15). Lo fue su dedicación completa
a la obra de Dios. Saulo le sirvió a Jesús con el mismo celo
ardiente con el cual antes le había perseguido.
Para terminar,
vemos que con la conversión de Saulo, queda demostrado como un
hombre puede estar terriblemente equivocado y aún así creer que él
está absolutamente correcto.
“Y conoceréis la
verdad, y la verdad os hará libres” (Juan
8:32).
(Algunos datos
recopilados
del escritor
Ralph Vincent Reynolds, otros datos
del
Diccionario de la Santa Biblia).
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