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Por el pastor José de la Cruz Ríos
Iglesia Pentecostal Unida de Colombia
La relación sexual dentro del matrimonio fue creada y ordenada por
Dios como un acto honroso y puro, por comportar la más hermosa
manifestación del amor íntimo de los esposos (Heb.13:4).
Infortunadamente el ser humano no nacido de nuevo -el hombre
natural- ha reducido el concepto de la relación sexual al nivel de
un vulgar impulso de instinto animal; de tal manera que, lo sexual
generalmente no se asocia con lo espiritual y el disfrute o la
satisfacción por tal acto, sino que responde principal y únicamente
a la manifestación de una pasión absolutamente carnal, de lo cual
resulta una actitud de franca depravación de la sociedad humana en
su lascivia, y por tanto, lo sexual llega a ser pervertido y
concebido en sus mentes como un acto de connotación sucia y
corrupta.
Unos textos de la Biblia nos muestran el real estado o condición
mental del ser humano con relación a esta y muchas otras actitudes
suyas frente a las mejores cosas de la vida con que Dios le ha
bendecido.
* Tit.1:15-16.
* 1ªPed.4:1-5 (que es una advertencia y exhortación de la Biblia
para todos nosotros).
* Jud.7-10 (que se refiere a la conducta de quienes usan su
sexualidad de manera inadecuada).
* 1ªPed.3:1-7 (para quienes temen al Señor).
La unión sexual, para quienes están casados, constituye una
obligación mutua (a menos que alguna circunstancia obligue a
interrumpirla temporalmente, ya sea esta de carácter espiritual,
física o emocional, y tendrá que decidirse eso de común acuerdo -o
mutuo consentimiento- por la pareja) (1ªCor.7:3-5).
La relación sexual dentro del matrimonio debe estar excenta de todo
impulso de pasión irracional, sin confundir el genuino amor, la
entrega apasionada pero limpia, cariñosa, considerada y respetuosa
como manifestación de los mejores sentimientos hacia el cónyuge
(1ªTes.4:2-8).
1. ¿HABLA LA BIBLIA ACERCA DEL SEXO?
En la primera carta de Pablo a los corintios, él revela que los
miembros de la Iglesia de Corinto llamaron su atención sobre el tema
de una adecuada vida sexual en el matrimonio, aún entre los
cristianos.
1ªCor.7:1-5 enseña tres verdades fundamentales que toda pareja de
casados necesita recordar:
* Primero
, los cuerpos de los hombres y las mujeres fueron hechos con
la necesidad sexual. Esa necesidad es tan normal como el deseo de
comer.
* Segundo
, la satisfacción de la vida sexual del cónyuge es una parte
de las obligaciones matrimoniales. Por eso dijo Pablo: "el marido
cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el
marido... no os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de
mutuo consentimiento." Muchos esposos y esposas no se sienten
obligados a sus cónyuges en este asunto a menos que ellos mismos, en
actitud egoísta, deseen satisfacer esta necesidad.
* Tercero
, Dios advierte del peligro de una vida sexual insatisfactoria
en el matrimonio: "Para que no os tiente Satanás a causa de vuestra
incontinencia".
2. LA IMPUREZA SEXUAL.
El viejo estilo de vida que tuvimos, nos mantuvo alejados de Dios;
aquella vana manera de vivir, en muchos casos tuvo y tiene efectos
negativos sobre nosotros mismos y también con nuestras relaciones
con los demás. Al conocer al Señor Jesucristo, renunciamos a aquel
estilo de vida y ahora queremos y pretendemos aprender una nueva
manera de vivir. Convertirnos al Señor Jesús implica pues, muchos
cambios porque ya no vivimos más como nos venga en gana, sino que
ahora conociendo Sus propósitos lo debemos tener a Él en cuenta en
todos los aspectos de nuestra nueva vida.
Nuestra anterior vida -egoísta, impura, llena de malicia, orgullosa,
rebelde- fue crucificada con Jesús en Su muerte. Al aceptar a Cristo
Jesús como nuestro Salvador y Señor, Su Santo Espíritu ha creado en
nosotros "el hombre nuevo", el ser interior espiritual que se llama
"una nueva criatura", restableciéndose así la relación perdida por
la caída de Adán. Por eso podemos proclamar junto con Pablo: "Con
Cristo estoy juntamente crucificado y ya no vivo yo, mas vive Cristo
en mí" (Gál.2:20).
La decadencia moral de nuestro mundo actual nos presenta un sin fin
de circunstancias, las que aparentemente "no tienen nada de malo"
pues, hoy la sociedad presenta lo anormal como normal. Sin embargo,
esta es una práctica –o actitud- emparentada con el mismo infierno.
El hombre acusa incapacidad de reconocer que en él mismo reside todo
el mal y adopta, aún en el mismo cristianismo, actitudes de
conformismo, o de falta de cuestionamiento a todo lo que el mundo le
ofrece, contaminándose, y falto de discernimiento se conforma "a
este siglo" y a "los deseos que antes teníais estando en vuestra
ignorancia" (Rom.12:2. 1ªPed.1:14).
Uno de los grandes males del ser humano contemporáneo es la impureza
sexual. Hoy es cosa común el pecado sexual, pero también es de lo
más denigrante. Hombres y mujeres viviendo juntos como marido y
mujer sin casarse; nuestros jóvenes teniendo sexo desde los doce
años de edad (y hasta de menos edad); niñas embarazadas (resultado
ineludible de lo anterior), abusos sexuales contra niños y niñas
(aún bebés de pocos meses de nacidos); matrimonios entre dos mujeres
y entre dos hombres (lesbianismo y homosexualismo al destajo);
inmoralidad en las películas, en la televisión, en la radio, en la
Internet, en los periódicos, en las escuelas, colegios y
universidades (creciente promiscuidad), en el hogar, en las esferas
gubernamentales, en la calle ¡y hasta en la Iglesia!
En varios pasajes bíblicos donde figuran listas de pecados, las
impurezas sexuales encabezan esas listas:
Rom.1:26-32.
Gál.5:19-21.
Col.3:5-10.
Como creyentes y seguidores del Señor Jesucristo, hemos renunciado a
nuestra vieja manera de vivir. El Señor nos ha perdonado nuestros
pecados del pasado, y ahora tenemos una vida nueva. Por lo tanto,
debemos tener conceptos claros, convicciones firmes y vidas limpias
en esta importante área de nuestra vida. Para eso debemos estar bien
fundamentados en la Palabra de Dios.
3. DIOS ES EL CREADOR DEL SEXO.
Dios creó al hombre "varón y hembra" (Gén.1:27). Por lo tanto, el
sexo es una creación de Dios. Siendo así, el sexo como también la
relación sexual son algo puro y santo, dentro del marco de su
sublime propósito original: el matrimonio. Según el relato bíblico,
la mujer fue hecha de una parte física del hombre. Existe, pues,
desde el principio una afinidad natural entre los sexos. Dios
estableció entre los dos una atracción mutua. Esto es normal y
constituye una ley natural en toda la raza. Evidentemente, esta
atracción sexual fue establecida por Dios tanto para la procreación
de la raza, como para la felicidad y el placer del hombre y la mujer
en el matrimonio.
Dado que es una atracción dinámica y poderosa, Dios Mismo ha fijado
límites y parámetros precisos para su relación y desarrollo, a fin
de evitar abusos y consecuencias muy tristes y lamentables.
Las relaciones sexuales están reservadas para el matrimonio.
Al instituir el primer matrimonio, Dios estableció –en palabras de
Adán- la ley fundamental y universal de la moral sexual. "Por tanto
dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y
serán una sola carne." (Gén.2:24).
Esta misma ley fue reiterada por Jesús (Marc.10:6-9), y también el
apóstol Pablo habló de esta ley en Ef.5:31. La expresión "serán una
sola carne" se refiere esencialmente a la unión sexual. Según esta
Palabra de Dios y otros textos citados a continuación, podemos
afirmar lo siguiente:
* Las relaciones sexuales están reservadas
únicamente para el matrimonio.
* Dentro del matrimonio, la relación sexual es pura, santa,
normal
, placentera y legítima (1ªCor.7:2-5. Prov.5:15-23). Por
tanto, la relación sexual de los esposos legítimos debe ser
purificada de pasiones desordenadas, actitudes abusivas, egoístas y
perversas (1ªTes.4:2-5).
* Dios establece que en el matrimonio
entre un hombre y una mujer serán los dos una sola carne
(Mat.19:5-6).
* Queda excluida toda relación sexual entre un hombre y una
mujer
solteros (1ªCor.6:15-18). La voluntad de Dios es que el hombre
y la mujer lleguen vírgenes al matrimonio. Dios prohíbe la
fornicación.
* Si una persona casada tiene relaciones sexuales
fuera del matrimonio, comete adulterio, lo cual está
totalmente prohibido (Heb.13:4).
* La unión matrimonial es un vínculo santo e indisoluble
mientras ambos cónyuges cumplen fielmente el voto matrimonial
hecho delante de Dios y de los hombres. Ya que Dios los ha declarado
"una sola carne", ningún hombre o ley humana tiene facultad para
disolver la unión matrimonial a no ser por causa de adulterio o
fornicación (Mat.19:3-9). Otras causas pueden llegar a ser elementos
divisivos en la medida en que violan el pacto matrimonial, rompiendo
la armonía de la pareja, de una manera irreparable.
* Todo contacto sexual entre personas del mismo sexo
es perversión y abominación ante Dios, tales como el
homosexualismo y el lesbianismo (Lev.18:22. Rom.1:26-27. 1ªCor.6:9).
* Toda unión sexual
de un ser humano con animales es perversión (Lev.18:23).
* Dios creó al varón, varón y a la mujer, mujer
; cada uno debe ser fiel a su sexo (Gén.1:27).
* El hombre y la mujer tienen solo dos estados posibles
: solteros o casados (o viudo). El noviazgo no es un estado
civil intermedio con licencias sexuales intermedias, pues, aún no
son "una sola carne". Toda unión o provocación sexual prematrimonial
queda excluida (Hch.15:20. 21:25. 1ªCor.6:13-18. 7:2. 1ªTes.4:3).
* El Señor Jesús censuró los deseos impuros
, las pasiones desordenadas, las intenciones codiciosas o
sugestivas (Mat.5:27-30).
* Toda relación sexual fuera del matrimonio
está prohibida y será juzgada por Dios (Gál.5:19. Ef.5:5.
Col.3:5. Ap.21:8. 21:27).
4. COMO ASEGURAR LA PUREZA SEXUAL.
Las siguientes normas son sencillas pero eficaces en ayudarnos a
vivir en santidad y con una conciencia limpia en esta área.
1. Tener presente que el cuerpo es para el Señor (1ªCor.6:13).
2. Cuidar los ojos: no contemplar escenas u objetos que excitan
sexualmente.
3. Cuidar la imaginación.
4. Cuidar los oídos: no escuchar, ni pronunciar palabras
sugestivas o de doble sentido, especialmente cuentos obscenos.
5. Cuidar los gestos.
6. No alimentar los deseos carnales: para mantener sujeto el
cuerpo, en los jóvenes especialmente es aconsejable la actividad
física; un cuerpo activo y una mente ocupada dignamente son factores
muy positivos en la lucha contra la inmundicia.
7. Orar, ejercer la fe en el Señor: ayunar, vivir en el espíritu,
confiar en Dios para guardarse de toda impureza.
8. Exhortarse mutuamente a la santificación del cuerpo, alma y
espíritu: debemos caracterizarnos por la pureza sexual.
Dios es el creador del sexo. Él reservó las relaciones sexuales
únicamente para el matrimonio. Toda relación sexual fuera del
matrimonio está prohibida y será juzgada por Dios Mismo.
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