LA MURMURACIÓN DE MARIA Y AARÓN

 

Rev. Edwin López / lasendaantigua.com

¿Por qué, pues, no tuvisteis temor de hablar contra mi siervo Moisés?  (Números 12:8).  
Siguiendo con el tema de la Murmuración en el pasaje de hoy quiero enfocarme en María y Aarón los hermanos de Moisés.  Ellos hablaron contra de Moisés cometiendo el pecado de murmuración “María y Aarón hablaron contra Moisés ... ( Números 12:1)”  Dios calificó esa acción como un pecado y actuó en consecuencia.
 
Es evidente que el recelo por el poder y la influencia de Moisés fue la verdadera causa de la queja de María y Aarón y no el hecho del casamiento de Moisés con la mujer Etiope, probablemente Séfora, quien era árabe, nacida en la tierra de Madián.  El matrimonio de Moisés con la mujer cusita no era malo moral ni legalmente. La murmuración  de María y Aarón era un pretexto para ocultar su envidia de la autoridad de Moisés.
 
“Y dijeron solamente por Moisés ha hablado Jehová? ¿No ha hablado también por nosotros? Y lo oyó Jehová” (Números 12:2). Si la murmuración es sobre un hecho falso entonces recibe el nombre de calumnia.  Pero también puede ser sobre un hecho verdadero, entonces se le llama chisme.  No se cuestiona si lo que se comunica es cierto o no, sino que el hecho de hablarlo, de comentarlo con otros, se constituye en murmuración y eso es pecado.
 
Cuando yo veo algo que me parece mal de parte de alguien, mejor lo platico directamente con la persona y no lo comento por otro lado. Si a María y Aarón les parecía Moisés se había equivocado al casarse con una madianita, debieron comentarlo con él directamente.  Creo que este es uno de los problemas en la iglesia de hoy con la murmuración, no se le habla directamente a la persona, pero poco a poco toda la congregación se entera en forma de chisme y esto causa muchos estragos.
 
La Biblia dice: “El hombre perverso levanta contienda, Y el chismoso aparta a los mejores amigos”  (Proverbios 16:28).  Nuestro Señor llama a los chismosos corruptos: “Todos ellos son muy rebeldes, porfiados, andan chismeando; son de bronce y hierro, todos son unos corruptos”  (Jeremías 6:28).  Por eso,  Dios prohíbe la murmuración dentro de su pueblo: “Haced todas las cosas sin murmuraciones ni discuciones”  (Filipenses 2:14).
 
La Murmuración  Provoca el juicio de Dios
 
Tanto María como Aarón sentían celos y envidia porque Dios había escogido a Moisés para ser el líder y ellos sentían que también tenían derecho, porque también Dios había hablado por ellos.  “Y dijeron solamente por Moisés ha hablado Jehová? ¿No ha hablado también por nosotros? Y lo oyó Jehová” (Números 12:2).  Dios tomó acción ante el pecado de la murmuración.
 
Primeramente Dios oyó:  “Y los oyó Jehová” (Num.12:2).  Los que murmuran, calumnian o chismean deben saber que antes que los hombres, primero que nadie, Dios ya ha oído. El versículo 3 “Y aquél varón Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra.”  Este versículo parece indicar que el murmullo también había llegado a los oídos de Moisés, pero no había hecho caso del mismo porque era un hombre sumamente lleno de mansedumbre. Pero Dios si toma cartas en el asunto. 
 
En segundo lugar Dios Amonestó:  El Señor llamó  de pronto a los tres hermanos; Moisés, Aarón y María (Num. 12:4). Los que practican continuamente el pecado de la murmuración, el chisme y la calumnia tienen que tener cuidado, pues no sabemos cuando nos llamará el Señopr a cuentas. Se entiende que los tres entraron en el tabernáculo, pero de allí, el Señor llamó sólo a Aarón y María a la puerta del Santuario (Num. 12:5).
 
“Y él les dijo:  Oíd ahora mis palabras.  Cuando haya entre vosotros profeta de Jehová, le apareceré en visión, en sueños hablaré con él.  No así a mi siervo Moisés, que es fiel en toda mí casa.  Cara a cara hablaré con él, y claramente, y no por figuras; y verá la apariencia de Jehová.  ¿Por qué, pues, no tuvistes temor de hablar contra mi siervo Moisés?  (Números 12:6-8).
 
El Señor les explicó que hay diferentes llamamientos.  Tanto Moisés como Aarón ejercieron un llamamiento de profeta.  Moisés como el Siervo con un llamamiento superior al de Aarón,  “pues Dios  hablaría cara a cara con Moisés”  (Num. 12:8).  Aarón habló como profeta (Éxodo 7:1)  y  María fue profetisa  (Éxodo 15:20).
 
Tanto a Aarón como a María Dios les hablaría de una manera, por medio de sueños y visiones, pero a Moisés de una manera diferente, cara a cara y le sería concedido ver la apariencia de Jehová  (Num. 12:6-8).  Dios da a entender claramente,  que si bien ellos tenían un ministerio, Moisés tenía un ministerio superior.  Por eso les pregunta:  “¿Por qué, pues, no tuvisteis temor de hablar contra mi siervo Moisés?”.  Aún cuando Moisés no era para nada un hombre perfecto, ellos debieron tener temor de hablar mal de él.  
 
Los miembros de la iglesia de Jesucristo tienen que tener mucho cuidado y respeto con los siervos de Dios y con todos los líderes puestos por Él.  Hoy tenemos a muchos murmurando, chismeando, calumniando a los hombres de Dios con actitudes y palabras carnales que le traerá juicio de parte de Dios a sus vidas.  Creo que debemos seguir el ejemplo de David que tuvo mucho respeto por la persona de Saúl pues era el ungido de Jehová:
 
 “Después de esto se turbó el corazón de David,  porque había cortado la orilla del manto de Saúl. Y dijo a sus hombres:  Jehová me guarde de hacer tal cosa contra mi señor,  el ungido de Jehová,  que yo extienda mi mano contra él;  porque es el ungido de Jehová”  (1 Samuel 24:5-6).
 
En tercer lugar Dios castigó:  Cuando Aarón y María estaban en el tabernáculo frente a la presencia de Dios, la irá de Dios se encendió  contra ellos.  La nube de Dios se apartó de ellos y del tabernáculo y enseguida María se volvió leprosa.  Cuando Aarón la ve así, corre hasta donde estaba Moisés y confiesa que pecaron al murmurar contra él y reconoce que ambos habían actuado locamente. Entonces Moisés oró al Señor para que María fuese sanada y Dios le dice que sea puesta fuera del campamento durante siete días y después volvería a la congregación. 
 
RECUERDA:  La murmuración de María y Aarón, más que lastimar a Moisés o menospreciar su autoridad, estaba cuestionando la autoridad de Dios,  pues fue el mismo Señor quien lo puso en esa posición. ¡Ojalá cada uno de nosotros decida cerrar sus labios antes de hablar mal de otros! ¡Antes de levantar calumnias! ¡Antes de difamar! ¡Antes de mover los labios para chismes! ¡Antes de atreverse a pronunciar palabras malas y negativas contra un siervo de Dios!
 
¡ Qué nuestro Señor Jesucristo le bendiga ahora y siempre !

 

 

DE REGRESO A ESTUDIOS BIBLICOS

 

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