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Por
Ricardo López F.
Texto
Base: Gálatas 5:18
"Pero si sois guiados por el espíritu, no estáis bajo la ley".
Si hay algo que no agrada mucho a la juventud, sobre todo la de esta
generación, es que le estén marcando el paso, sentir a alguien que esté
allí, constantemente diciéndoles que deben hacer y que no deben hacer;
que deben decir y que no; cómo deben conducirse, indicándoles lo que
está bueno y que está malo…
Aburre, fastidia… no resulta muy agradable tener detrás nuestro un
"policía" que vigile nuestros pasos.
¡La juventud quiere ser libre!
Pero, aunque nos parezca paradójico y contradictorio, la libertad, para
ser verdadera libertad, debe estar sujeta. ¡Si! Sujeta a parámetros y
pautas de conducta que enmarquen en nuestro diario transitar por esta
vida lo que es correcto y lo que no es correcto.
Note usted este concepto de libertad del ciudadano:
"Facultad que se disfruta en las naciones bien gobernadas de hacer y
decir cuanto no se oponga a las leyes ni a las buenas costumbres".
Es decir, se es libre para hacer y decir, pero lo que se haga y diga
debe estar sujeto a lo establecido por la ley.
En Cristo somos libres, él nos ha hecho libres, indudablemente; pero no
como los que tienen la libertad como pretexto para hacer lo malo, sino
como siervos de Dios.
(1 Pedro 2:16).
O como dice Pablo:
"Porque a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad
como ocasión para la carne".
(Gálatas 5:13).
El conocimiento del bien y del mal es lo que lleva al hombre a actuar
con plena conciencia. La Biblia dice:
¿No tienen conocimiento todos los que hacen iniquidad?
(Salmo 53:4).
Adán y Eva pecaron, pero sabiendo perfectamente que lo que hacían no era
agradable a Dios, había en ellos un conocimiento, y pese a ese
conocimiento usaron su libertad para hacer lo contrario a lo que Dios
había establecido. Es el conocimiento el que me da luz para no tropezar
en la oscuridad, es el conocimiento el que me marca la pauta a seguir
para no errar en la vida.
Si usted maneja un automóvil, y va a 150 Km./h sobre una carretera con
curvas, y usted ignora las señales de tránsito, que lo único que
pretenden es guiarle en la carretera para que su viaje sea mas seguro,
si usted las desconoce, su plácido viaje puede tornarse en una
irremediable tragedia.
La falta de conocimiento nos conduce al error: Jesús les dijo:
¿No erráis por esto, porque ignoráis las Escrituras y el Poder de Dios?
Marcos 12:24.
La Biblia declara:
"Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento".
Oseas 4:6
"Negar la importancia de alguien que nos guíe en la vida, es sumirnos en
la insensatez mas grande y el peligro inminente de ahogarnos en el mar
de la ignorancia"
(Ricardo López).
Todos, absolutamente todos, necesitamos de alguien que nos guíe en la
vida.
Cuando pequeños alguien nos guió en nuestros primeros pasos para no
tropezar, y sin embargo, tropezábamos… cuando aprendimos a escribir,
alguien puso su mano sobre la nuestra y guió nuestros movimientos torpes
con el lápiz para escribir por primera vez "mamá".
El pueblo de Israel perecía sin conocimiento, sin guía, sin alguien que
les marcara las pautas a seguir. Dice la Biblia que cuando no había rey
en Israel, cada quien hacía lo que le parecía. Por eso Dios introduce La
Ley, un ayo que les llevara, que les guiara hacía donde Dios quería
conducirles. Y sin embargo, el hombre, aún bajo la ley, erraba, pecaba,
ofendía a Dios y se extraviaba.
Hay leyes que matan, destruyen al hombre, cuando este está sujeto a
ellas. Nosotros estábamos sujetos bajo una ley que nos arrastraba hacía
el abismo, caminábamos en el error, en la maldad, y sin nadie quien nos
guiara, en nuestra propia opinión pensábamos:
"Así estoy bien".
Y esa ley era la ley del pecado y de la muerte.
Más gracias damos a Jesucristo, que nos ha librado de la ley del pecado
y de la muerte.
Pero no podemos pensar que por el hecho de ser libres podemos hacer lo
que queremos, porque Cristo nos ha libertado, pero como dice Pablo:
"sólo que no uséis la libertad como ocasión para la carne";
por una sencilla razón: porque los designios de la carne son enemistad
contra Dios.
Entonces si soy libre, ¿Puedo hacer lo que yo quiera?
En ninguna manera, porque aunque no estamos bajo la ley, como
dispensación, rodeados de estatutos y decretos, con una lista casi
interminable de prohibiciones, si debemos reconocer que en nuestros
corazones hay una nueva ley que nos rige, y es la ley del espíritu de
vida, que nos libró de la ley del pecado y de la muerte.
De tal manera que nuestra libertad en Cristo está sujeta a la ley del
Espíritu. Ahora el Espíritu Santo es nuestro guía:
"Él os guiará a toda la verdad".
Entonces, yo debo reconocer que para conducirme correctamente en la
línea que Cristo ha trazado para mí, y no salirme, ni a derecha, ni a
izquierda, debo ser guiado, porque sólo no puedo, apoyado en mi propia
opinión, en mi propia prudencia, corro el riesgo, casi seguro de
tropezar y caer. Y el problema es, que como Cristo me ha puesto en
lugares Altos, celestiales, si llego a caerme el golpe va a ser de tal
magnitud, que las consecuencias pueden ser graves para mi vida.
Por eso la importancia de dejarnos guiar por Dios para saber conducirnos
en la nueva vida que Cristo nos dio. No nos creamos sabios en nuestra
propia opinión, Jesús dijo:
"Sin mí nada sois, y sin mí nada podéis hacer";
es decir, necesitamos de Dios. Y para eso Dios estableció en la vida del
cristiano la guía del Espíritu Santo.
Dice la Biblia que él nos guiará a toda verdad, porque él todo lo sabe,
todo lo escudriña, aún lo profundo de Dios.
¿Quien mejor guía para nuestra vida espiritual que alguien que conoce
todas las cosas? Y ese sólo puede ser Dios, porque el Espíritu Santo es
Dios.
Y si somos guiados por el Espíritu, no estamos bajo la ley. No
necesitaremos un policía que a toda hora esté controlando nuestros
movimientos: "te vi", vi que hiciste, escuché lo que dijiste, haz esto,
no hagas lo otro. Tampoco necesitaremos una lista interminable de
estatutos y normas que rijan nuestra vida.
Si somos guiados por el Espíritu, estamos en verdadera y plena libertad.
No hay condenación alguna para los que estamos en Cristo Jesús, para los
que somos guiados por el Espíritu, porque donde está el Espíritu del
Señor, allí hay libertad.
Lastimosamente, muchos jóvenes (y adultos también), se dejan llevar más
por sus propios razonamientos, por sus ideas, por sus "instintos" y por
los designios de su corazón más que de Dios.
Sin la guía constante del Espíritu Santo, corremos el riesgo de perecer.
A veces surgen ideas, conceptos, pensamientos que creemos que son
correctos, y si nos apoyamos en ellos y están errados, de igual forma
nos conducirán al error, y terminaremos apartados de la verdad.
No así cuando somos guiados por el espíritu Santo, porque él, contrario
a nuestras propias ideas y conceptos, nos guiará a toda la verdad.
Por eso, cuando surjan estas ideas contrarias, estos conceptos propios,
hagamos lo que dice la Biblia:
"Derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el
conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la
obediencia a Cristo",
2 Corintios 10:5.
Por eso Pablo nos invita que aprendamos a no pensar más de lo que está
escrito, para no divagar, para no envanecernos,
1Cor. 4:6.
Recuerde que hay quienes
"se envanecieron en sus propios razonamientos, y su necio corazón fue
entenebrecido, y profesando ser sabios, se hicieron necios".
Romanos 1:22.
Hay quienes dicen dejarse guiar por "sus instintos". El instinto es una
reacción inherente en los animales, no en el hombre: instinto.
(Del lat. instinctus).
m. Conjunto de pautas de reacción que, en los animales, contribuyen a la
conservación de la vida del individuo y de la especie.
Diccionario de la RAE.
El hombre fue dotado por Dios de una inteligencia y una sabiduría, no de
un instinto. Santiago nos habla de una sabiduría que no desciende de lo
alto, sino que es terrenal, animal, diabólica, esa hay que evitarla.
Hay quienes se dejan guiar por su propio corazón, y dicen: "Yo obedezco
sólo a la voz de mi corazón". La Biblia nos enseña que todo designio del
corazón del hombre es malo desde su juventud; y nos advierte:
"engañoso es el corazón, mas que todas las cosas",
Jeremías 17:9.
No nos engañemos a nosotros mismos, necesitamos ser guiados por Dios.
Sin él nada somos, y sin él nada podemos hacer.
Si queremos una vida espiritual victoriosa, llena de bendiciones ricas y
abundantes, si queremos alcanzar ese nivel espiritual, esa estatura
espiritual a un varón perfecto como lo es Cristo, dejemos sencillamente
que nuestra vida sea guiada por el Espíritu Santo, y veremos como todas
las cosas fluyen libremente,
"porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son
hijos de Dios"
Romanos 8:14.
Gocemos de plena y verdadera libertad en Dios, y como dice Pablo a los
Gálatas:
"Estemos firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres".
Jesucristo les continúe bendiciendo
Hno. Ricardo López F.
Iglesia
Pentecostal Unida
Barranquilla, Colombia
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