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Jesús es el Padre Eterno
Por Julio César Clavijo S.
Jesús
dijo: “yo y el Padre uno
somos” (Juan 10:30) y también la Escritura dice:
“Por esto los judíos aun más
procuraban matarle, porque… decía que Dios era su propio Padre,
haciéndose igual a Dios” (Juan 5:18).
Esas
declaraciones de Jesús, nos enseñan es que
Jesús es el Padre Eterno,
el único Dios manifestado en carne.
Cuando
Jesús hizo esas afirmaciones, la gran mayoría de judíos presentes
estallaron de ira y tomaron piedras para matarlo acusándolo de
blasfemia. La blasfemia en el mundo judío consistía en:
-
No dar a Dios la
gloria debida a su ser.
2.
Apropiarse de la gloria o atributos de Dios.
3. Dar
tal gloria o atributos a una criatura.
Es
evidente que los líderes religiosos judíos estaban furiosos porque
Jesús había sanado al paralítico de Betesda en un día de de reposo
(Juan 5:18), pero su mayor molestia consistía en que Jesús se hacía
igual a Dios. A un pueblo estrictamente monoteísta “Jesús les
respondió: Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo” (Juan 5:17).
Ningún judío de esa época se refería a Dios mediante la expresión
“mi Padre” y en caso de que lo hicieran le agregaban las palabras
“que está en los cielos”; pero Jesús dijo “mi Padre” no “nuestro
Padre” o “mi Padre que está en los cielos”. Más aún, agregó: “hasta
ahora trabaja y yo trabajo”. Con esas dos afirmaciones, Jesús estaba
declarando que él es Dios y que obra como Dios, pues nadie puede ser
igual a Dios, tener el completo carácter de Dios, sin ser el único
Dios. Si Jesús es igual a Dios es porque él es el Dios único.
De
igual manera, cuando Jesús afirmó: “yo y el Padre uno somos” (Juan
10:30), había declarado previamente que él era el Cristo (Juan
10:24-25) y había manifestado que ninguno podrá arrebatar a sus
ovejas de su mano (Juan 10:28); pero a renglón seguido afirma que
nadie las podrá arrebatar de la mano del Padre (Juan 10:29). De
manera indirecta Jesús declaró que él es el mismo Padre, pero no
contento con eso pasó a afirmarlo explícitamente al decir: “yo y el
Padre uno somos” (Juan 10:30). Fue tanta la ira que inspiraron estas
palabras en los judíos, que ellos nuevamente tomaron piedras para
asesinarlo, acusandolo de ahber cometido blasfemia, porque decían
que siendo hombre se hacía Dios (Juan 10:31-33).
La
palabra griega que en Juan 10:30 traduce uno, es “hen”. Esta palabra
es de género neutro e indica que se trata de uno en en esencia y
naturaleza. Una traducción más literal sería: “El Padre y yo somos
lo mismo”. La ira de los judíos no se hizo esperar cuando Jesús
declaró que él era el Padre.
En otras muchas ocasiones Jesús afirmó que él era el Padre. Una vez
que los fariseos le preguntaron: ¿Dónde está tu Padre? La respuesta
de Jesús fue: “ni a mí me conocéis, ni a mi Padre; si a mi me
conocieseis también a mi Padre conoceríais” (Juan 8:19). Un poco más
adelante el Señor les dijo: “si no creéis que Yo Soy en vuestros
pecados moriréis” (Juan 8:24), Entonces ellos le preguntaron “¿Tú
quién eres?, y Jesús les dijo: Lo que desde el principio os he
dicho”. Jesús en realidad les estaba diciendo que él es el Gran Yo
Soy (Éxodo 3:14), el único Dios de Israel, pero ellos no entendieron
y por eso le preguntaron ¿quién eres? Ellos no entendieron que les
hablaba del Padre (Juan 8:27).
El que aborrece al Hijo también aborrece al Padre (Juan 15:23); todo
lo que el Padre hace lo hace el Hijo igualmente (Juan 5:19); todos
deben honrar al Hijo como honran al Padre (Juan 5:23), y el que ve a
Jesús, en realidad ve al Padre (Juan 12:45, 14:9), porque el Hijo es
el Padre manifestado en carne. Por esta razón el Padre está en el
Hijo y el Hijo está en el Padre (Juan 10:38, 14:11).
Dios
fue manifestado en carne (1. Timoteo 3:16), pero Jesucristo es quien
ha venido en carne (1. Juan 4:2). Algunas citas de la Escritura nos
enseñan que Jesucristo, nuestra vida, se manifestará en su segunda
venida (Colosenses 3:4, 2. Tesalonicenses 1:7, 1. Juan 2:28), pero
Juan escribe que quien se manifestará será el Padre, y afirma que
“cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos
tal como él es” (1. Juan 3:1-2). Por supuesto, seremos semejantes a
él pero en su perfecta humanidad (no en su Deidad) y tendremos
cuerpos gloriosos tal como el de Cristo glorificado. Para poder
salvarnos, Dios se hizo semejante a nosotros, y para que nosotros
seamos salvos debemos anhelar ser semejantes al Cristo resucitado
(Efesios 4:13), pues Dios nos predestinó para que fuésemos hechos
conforme a la imagen de su Hijo (Romanos 8:29).
La
Escritura presenta otras declaraciones que nos enseñan que Jesús es
el Padre. Por ejemplo, Jesús prometió que no nos dejaría huérfanos
sino que vendría a nosotros (Juan 14:18) no en carne, sino en
Espíritu (Juan 14:17) para estar con nosotros todos los días hasta
el fin del mundo (Mateo 28:20). Asimismo, Jesús prometió ser el
Padre de todos los vencedores (Apocalipsis 21:7).
Jesús
afirmó que todas nuestras oraciones deben ser realizadas en su
nombre (Juan 16:24), por eso todo lo que pidamos al Padre será
atendido por Jesús, porque Jesús es el Padre manifestado en carne
como el Hijo, y por eso el Padre es glorificado en el Hijo (Juan
14:13-14).
El
Padre es el que nos santifica (Judas 1:1), pero nuestro santificador
es Cristo (Efesios 5:25-26). Dios levantó a Cristo de entre los
muertos (Hechos 2:24), pero Jesucristo profetizó que él se
resucitaría a sí mismo (Juan 2:19-21). El Padre es quien envía su
Espíritu Santo a nuestras vidas(Juan 14:26), pero Jesucristo es el
que bautiza con el Espíritu Santo (Mateo 3:11, Marcos 1:8, Lucas
3:16), es quien envía su Espíritu consolador (Juan 16:7) y es el
Espíritu Santo (2. Corintios 3:17). Dios el Padre da vida a los
muertos (Romanos 4:17) y nos levantará con su poder (1. Corintios
6:14), pero Jesucristo es el que nos resucitará en el día postrero
(Juan 6:40).
La
Escritura proclama que Jesús es el Padre, pues hay un solo Dios.
Jesús es Dios y hombre, Espíritu y carne, Padre e Hijo. Jesús es el
Padre manifestado en carne como Hijo. Jesús es el único Dios que se
presentó simultáneamente como Padre y como Hijo.
Publicado por
Julio César Clavijo S.
juliocesarclavijos@yahoo.es
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