Por Edwing López /
lasendaantigua.com
"Toda Escritura es
inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para
corregir, para instruir en justicia" (2
Timoteo 3:16).
Las ideas, la filosofía e interpretaciones
humanistas no tienen lugar en la Palabra de Dios. No se necesita
sabiduría humana, técnica ni teoría para completar la suficiencia de
la Palabra de Dios que revela la perfecta salvación del hombre a
través de Jesucristo, Dios manifestado en la carne.
"Y llamarás su nombre Emanuel, que traducido
es Dios con nosotros" (Mateo 1:23). Se cumplió exactamente lo
dicho por el SEÑOR por medio
del profeta Isaías; "Jesucristo es Dios
manifestado en la carne";
"Jesús es el Señor"; no hay lugar a las especulaciones
humanistas. El vocablo hebreo "EMANUEL"
significa "DIOS CON NOSOTROS" y punto, no hay nada mas que definir, nada mas
que interpretar, nada mas que inventar, eso es lo que afirma y
declara la Escritura.
El apóstol Pedro nos dice:
"Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis
bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro,
hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros
corazones; entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la
Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue
traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios
hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo" (2 Pedro
1:19-21).
No hay nada en absoluto que pueda ofrecer más
altura, profundidad, fortaleza y ayuda que lo que Jesucristo proclamó
y proveyó, de lo cual los apóstoles testificaron la revelación
bíblica. Solo Jesucristo es "el Camino, y
la Verdad, y la Vida" (Juan 14:6). Si el testimonio de las
"Escrituras" les parece deficiente a los humanistas, maestros y
profetas de este tiempo, es porque sus enseñanzas e interpretaciones
son algo menos que el testimonio de Jesucristo y el evangelio enseñado
por los apóstoles.
El apóstol Pedro atestigua el origen divino de
las Escrituras y afirma que toda profecía se originó en Dios y no en
los hombres; "Porque no os hemos dado a
conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo siguiendo
fábulas artificiosas, sino como habiendo visto con nuestros ojos su
majestad" (2 Pedro 1:16). Esto asegura que el mensaje de
Dios en las Escrituras es infalible (sin posibilidad de
equivocaciones, errores, mentiras o engaños). Es decir, la Biblia en
su totalidad es fidedigna y veraz en todo lo que enseña.
"Porque nunca la profecía fue
traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios
hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo"
(2 Pedro 1: 21). El apóstol Pedro afirma el origen divino y la
autoridad de la profecía en las Escrituras. Nosotros también como
Pentecostales Apostólicos del Nombre de Jesús mantenemos un firme
concepto de las Sagradas Escrituras como inspiradas y autorizadas.
Sabemos que sin un firme concepto de las Sagradas Escrituras, la
iglesia no tendría un fundamento verdadero y seguro para su fe,
ninguna certeza de salvación, ningún mensaje que predicar con certeza.
Sin un firme concepto de las Escrituras, los que
creen en la Biblia no tendrían ninguna verdad absoluta y objetiva
basada en la autoridad de Dios por la cual juzgar y rechazar los
valores cambiantes del mundo, las filosofías humanas y las prácticas
culturales impías. Sin un firme concepto de las Escrituras, se
debilitaría la plena autoridad y enseñanza de la Biblia, y por
consiguiente la Biblia sería reemplazada por los razonamientos
críticos e independientes de los falsos maestros de estos días.
El apóstol Pedro sigue diciendo:
"Pero hubo también falsos profetas entre el
pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán
encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los
rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina" (1
Pedro 2:1). No podemos negar la corriente que se ha levantado en
estos tiempos de falsos maestros y profetas tratando de introducirse
en nuestras iglesias. Muchos de ellos niegan que Jesucristo es el
Señor, niegan que Jesucristo es Dios manifestado en la carne. Esos
falsos maestros han abandonado el camino recto, extraviándose y
volviéndose "fuentes sin agua", "fuentes de filosofía y humanismo".
El apóstol Juan también nos advierte del peligro
de los falsos profetas y maestros cuando nos dice:
"Amados, no creáis a todo espíritu, sino
probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han
salido por el mundo. En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo
espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; y
todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es
de Dios; y este es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis
oído que viene, y que ahora ya está en el mundo. Hijitos, vosotros
sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en
vosotros, que el que está en el mundo. Ellos son del mundo; por eso
hablan del mundo, y el mundo los oye. Nosotros somos de Dios; el que
conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye. En esto
conocemos el espíritu de verdad y el espíritu de error" (1 Juan
4:1-6).
El apóstol Juan nos está ordenando que pongamos
a prueba a todos los maestros, escritores, predicadores y profetas que
digan que son creyentes. Toda palabra y enseñanza de ellos debe de
compararse con la revelación de la verdad de Dios en las Escrituras.
¿Tiene las enseñanzas de ellos la misma clase de espíritu y énfasis
que encontramos en las Escrituras de Génesis hasta Apocalipsis?
Nosotros, el pueblo del Nombre de Jesús, reafirmamos nuestras
creencias en la veracidad de las Sagradas Escrituras.
"Edificados sobre el fundamento de los
apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo
mismo" (Efesios 2:20).
Por último el apóstol Pablo nos dice:
"Como antes hemos dicho, también ahora lo
repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis
recibido, sea anatema" (Gálatas 1:9).
¡ Qué nuestro Señor
Jesucristo le bendiga ahora y siempre !
Atentamente: Rev. Edwin López / Presidente
Iglesia Pentecostal La Senda Antigua
Phoenix, Arizona, Estados Unidos
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