El Pastor Pentecostal
Apostólico
Por Ralph Vincent Reynolds
El Pastor es el Pastor del
rebaño: El
significado de la palabra, “pastor” es “pastor de animales” o
“apacentador.” Jeremías habló de este oficio. “Y os daré pastores
según mi corazón, que os apacienten con ciencia e inteligencia”
(Jeremías 3:15). “Y pondré sobre ellas pastores que las apacienten”
(Jeremías 23:4).
Su
trabajo es principalmente dentro de la iglesia. Su primera obligación
es apacentar las ovejas. Jesús mandó a Pedro una vez a apacentar Sus
corderos y dos veces a apacentar Sus ovejas. Pedro se sentía lastimado
porque Jesús le preguntó tres veces, “¿Me amas?, pero había una verdad
que Jesús quiso impresionar en el corazón de Pedro, por eso lo repitió
tres veces. “Apacienta (o pastorea) mis ovejas.” Pedro aprendió su
lección bien y más tarde le era posible exhortar a los ancianos;
“Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros” (1Pedro 5:2). La
gran obra del pastor es enseñar, instruir y ser como un padre a la
grey; su responsabilidad es asegurar que la iglesia sea una iglesia
sana y espiritual (Efesios 4:11-16).
Para apacentar las ovejas, él
debe ser un estudiante constante. Una persona no puede apacentar a
otros hasta que él primero haya sido apacentado; él no puede dar a
otros lo que él primero no ha aprendido.
Una
de las más grandes necesidades en la iglesia de hoy es para pastores
con un llamamiento divino para pastorear o apacentar la grey de Dios.
Predicadores hay muchos; entre ellos hay unos con habilidad, talento y
enseñanza, hombres que pueden entretener y mover una audiencia con
elocuencia y personalidad; pero pocos son los hombres que están
dispuestos a poner su vida por las ovejas. Los pastores según el
corazón de Dios mismo, quienes sacrifican sus propias vidas para
pastorear el rebaño, no son numerosos. Feliz es aquella congregación
que tiene por su pastor a un hombre que será más que un predicador y
un líder, pero combinará estas cualidades con aquella cualidad dada
por Dios de ser un “padre espiritual” a su pueblo. “Porque aunque
tengáis diez mil ayos en Cristo, no tendréis muchos padres” (1
Corintios 4:15).
El Ministerio del Pastor
es principalmente dentro de la iglesia:
“Y él mismo constituyo a unos apóstoles; a otros profetas; a otros
evangelistas; a otros, pastores y maestros” (Efesios 4:11). De los
muchos aspectos y llamamientos del ministerio cristiano, la obra y
ministerio del pastor resalta como una de vital importancia. Jesús
mismo ha puesto pastores en la iglesia para ministrar a la iglesia. En
Efesios 4:11-16 su trabajo es definido como: (1) Perfeccionando a los
santos; (2) La obra del ministerio; (3) Edificando el cuerpo de
Cristo.
La
iglesia en una condición saludable naturalmente aumentara en amor. En
otras palabras, si el pastor logra traer a la iglesia a una condición
espiritual en Cristo apropiada, naturalmente almas nacerán dentro de
la familia, y el Señor añadirá a la iglesia cada día los que han de
ser salvos (Hechos 2:47). Muchas veces se requiere un esfuerzo grande,
tiempo y oración para mantener a los creyentes andando en el camino
derecho y angosto, guiarles a una vida espiritual más profunda y velar
por sus almas que no sean desviadas por el enemigo. Mantener un alma
en el rebaño fiel al Señor es más importante que ganar un converso
nuevo.
Es
la reincidencia del pueblo de Dios que torna blanco el cabello del
pastor y pone arrugas en su frente. Es por las ovejas que se han
extraviado que él se queda despierto en las noches y por las cuales
agoniza en oración muchas largas horas. Cuando los creyentes son
rectos con Dios es una cosa fácil persuadir a los pecadores que rindan
sus corazones al Señor, porque cada hijo de Dios es una influencia
para el bien. Al contrario, cada reincidente lleva al abismo consigo
muchas almas quienes pudieron haber sido salvos si él hubiera
permanecido fiel.
El Pastor debe amar a la
grey:
“El buen pastor su vida da por las ovejas” (Juan
10:11). La característica más importante de un pastor es el amor y
sacrificio. El pastor es solo un pastor subordinado siendo dirigido
por el espíritu y ejemplo del gran pastor. El gran pastor murió por la
grey, y es este espíritu de sacrificio que debe agarrar el corazón de
cada pastor. “El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su
vida por causa de mí, la hallará” (Mateo 10:39). “De cierto, de
cierto, os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere,
queda solo; pero si muere lleva mucho fruto” (Juan 12:24).
El
autor ha tenido algunas experiencias en este asunto por las cuales él
da gracias al Señor. El pastor debe tener un corazón que está lleno
con amor para su pueblo. En su obra, “poder del corazón” le ayudará
más que cualquier otra cosa. La mayoría de toda la gente es alcanzada
con más facilidad por las afecciones que por el intelecto. Ellos están
buscando amor, simpatía, entendimiento y paciencia. Es el propósito
del ministro tratar de entender sus batallas y luchas para que él
pueda ayudarles más fácilmente con todos sus problemas.
Por
esta razón, un pastor debe vivir en el mismo nivel y norma de vida que
la gente en su iglesia. Por razones que son muy claras, él debe ser
casado y tener por lo menos un hijo. Si fueran tan desafortunados de
no poder tener hijos propios, deben adoptar un hijo, o dos. Sólo un
padre puede entender los problemas de los padres, y poder aconsejar e
instruir en un espíritu de amor y simpatía.
El Pastor debe estar bien
enterado de cada detalle de la iglesia:
Cuando un pastor es recién instalado en una iglesia, las primeras
semanas son muy críticas. Las caras nuevas y la gente nueva le dará
una nueva inspiración. Sin embargo, junto con ésta nueva inspiración
vendrán nuevos desafíos y nuevos problemas para ser resueltos. Habrá
un tiempo de “luna de miel” el cual puede ser muy engañoso. Durante
este tiempo él puede permitir ser influenciado por las personas
dañosas, y él puede cometer errores en juzgar que la gente nunca
olvidará. El debe recordar que las primeras impresiones a veces son
permanentes. El debe estar mucho en oración y mirar siempre hacia el
Espíritu Santo para guiarle en todas las decisiones. Hasta que él
conozca la iglesia a fondo, debe proceder lentamente en hacer
decisiones que afectarían el gobierno de la iglesia.
El
nuevo pastor debe de familiarizarse con todos los departamentos y
obreros en la iglesia. El debe averiguar si hay una lista de miembros
de la iglesia o no, y si hay, averiguar si está completa y al día. Si
no hay lista de miembros, el debe tomar pasos inmediatamente para
conseguir una lista completa de todos los miembros con sus
direcciones. Ahora él puede proceder a visitar sistemáticamente a toda
la congregación para que pueda familiarizarse con cada familia y
hogar. Después de haber sido instalado, y haberse familiarizado con
cada departamento, los obreros y los miembros mismos, su gran obra
siguiente es ganar la confianza, el respeto y el amor de su grey.
Muchas veces el pastor es llamado para redargüir y reprender, y esto
es seguramente una parte de su ministerio como un “padre” a su grey (2
Timoteo 4:2).
Sin
embargo, que el nuevo pastor tenga cuidado en las libertades que toma
antes de ganar el respeto y la confianza de su gente. “Mas al extraño
no seguirán” (Juan 10:5). El hecho de que él es un buen predicador no
hace su voz la voz de su pastor. Las ovejas tienen que aprender a
conocer su voz. El debe de ser firme pero con esa firmeza debe tener
un gran cuidado y ternura hasta que conozcan su voz. Si no, él puede
crear disensión y oposición que tal vez él nunca pueda vencer
totalmente.
El Pastor debe mantener
actitudes correctas: Un pastor nuevo
debe recordar que el pastor anterior tiene el cariño y la confianza de
la iglesia que ha sido ganado tal vez por años de un ministerio fiel y
sacrificado. Nunca debe permitir que brote un espíritu de envidia o
celo en su corazón contra el ministro anterior. Nunca debe levantarse
un espíritu de competencia entre los dos ministros, ni la comparación
de su ministerio para la desventaja de uno de ellos. Recuerden que
ambos son ministros en el mismo cuerpo y están trabajando para el
mismo fin, no para si mismos, sino para el establecimiento del reino
de Dios. Un ministerio siembra, otro riega, y todavía un tercero puede
cosechar, “pero es Dios quien da el crecimiento” (1 Corintios 3:6-7).
Sin
embargo, puede ser prudente añadir que el pastor que sale debe dar a
su sucesor toda la oportunidad y la única cosa justa que él debe hacer
es cortar cualquier conexión posible con la iglesia. Una vez que él se
ha despedido de la iglesia, su responsabilidad ha terminado, y él
nunca debe ser influenciado a dar consejo, ni intervenir en la manera
más pequeña con su grey anterior. Hay un principio que el pastor
recién llegado haría bien en recordar. Silos creyentes hablan bien de
su pastor anterior, probablemente hablarán bien de él cuando salga
algún día. Si son críticos de su pastor anterior, probablemente serán
críticos de él cuando salga. Por eso, él debe estar alegre de oír las
alabanzas hacia el pastor anterior. El debe recordar que no puede
esconder su actitud hacia sus hermanos ministros. Sus ovejas
averiguarán su actitud verdadera y le juzgarán en conformidad.
DE REGRESO A ESTUDIOS BIBLICOS