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Por Julio César Clavijo S.
Usualmente se escucha a los trinitarios reclamar que el Espíritu
Santo les ha revelado el “misterio de la trinidad” y que es un
asunto que tienen muy claro.
“Creemos en la
Trinidad
tal como Jesús nos la ha revelado.”
[Conferencia
Episcopal
Argentina. Artículo:
“Navega Mar Adentro. Capítulo 3. El Contenido de Nuestra
Evangelización”
http://www.cea.org.ar/09-Navega/navega_mar_adentro_04.htm]
Sin embargo, cuando se ven apabullados por las incongruencias de
dicho dogma, y no pueden sostener su argumentación debido a la
disconformidad de sus afirmaciones, tienen preparada una puerta de
escape por medio de la cual afirman que la trinidad es un misterio
inexplicable y así aparentemente le ponen remedio a la situación.
A los creyentes en
la trinidad se les ha enseñado que si la doctrina de la trinidad
proviene de Dios, entonces la limitada mente humana no la puede
comprender y por eso los errores y las incongruencias de esa
doctrina no son asuntos trascendentales. Afirman que todos quienes
creen en la trinidad la han recibido por la revelación
del
Espíritu Santo, y que no es la lógica, ni la inteligencia, ni la
coherencia las que pueden medir si la enseñanza de la trinidad es o
no una verdad de Dios. Ellos afirman que el misterio radica en que
no se sujeta a los parámetros que la inteligencia humana puede
concebir debido a nuestra mente limitada. Así, a ellos no les
interesa que la misma definición de la enseñanza trinitaria (que de
hecho no se encuentra en la Biblia) sea contradictoria y absurda y
sobre todo que esté en directa oposición a la Santa Escritura.
En este sentido, los trinitarios (de las ramas católica y
protestante) han hecho declaraciones
como las siguientes:
“El que intente de
entender la
Trinidad
completamente, perderá su mente, pero el que rechace la
Trinidad
perderá su alma.”
[El Baúl
del Tesoro Católico.
Artículo: “La Santa Trinidad en la Sagrada Escritura”
http://home.inreach.com/bstanley/sholy.htm]
“Realmente la
Trinidad es difícil de entender. Los cristianos pueden creer y
aceptarlo porque la Biblia lo enseña.”
[Ibañez, Sergio.
Artículo: “Doctrinas Bautistas. La Doctrina de Dios”.
http://www.fbinstitute.com/Espanol/systematic_theology/doc-Dios.htm]
A pesar de estas afirmaciones, vemos que todas ellas adolecen de
vicios extrabíblicos. Sobre la primera, podemos decir que la Biblia
no dice que para ser salvos debemos creer en la trinidad,
precisamente porque la trinidad no es materia Bíblica. Sobre la
segunda, podemos afirmar que los cristianos no debemos aceptar y
creer la enseñanza de la trinidad porque la Biblia no la enseña por
ninguna parte. Sólo una mente que tenga ya esa idea preconcebida
reinterpretará los textos bíblicos para forzarlos a estar en
sintonía con su dogma extrabíblico.
Otro escritor trinitario expresa:
“La enseñanza de la
Trinidad es una que va mas allá
del alcance de la
mentalidad humana. La mente humana no puede percibir las cosas de
Dios porque le son locura. El Misionero y Maestro Juan Wesley
expresó lo siguiente:
"Muéstrame una lombriz que
pueda comprender al hombre, y yo te mostrare a un hombre que puede
comprender a un Dios trino" Isaías 55:8, lo expresa: "… Mis
pensamientos no son vuestros pensamientos, ni mis caminos vuestros
caminos, dice el Señor. Porque como los cielos son mas altos que la
tierra, Así son mis caminos mas altos que vuestros caminos y mis
pensamientos que vuestros pensamientos"
[Ministerio Vida
Eterna, Inc. Artículo “La Doctrina de la Trinidad de Dios”.
http://www.vidaeterna.org/esp/estudios/trinidad.htm]
Esta declaración presenta serios problemas que ponen en dificultades
y aprietos a los defensores de dicha enseñanza.
(1) El escritor
reinterpreta muy mal el texto de 1. Corintios 2:14, al decir que la
mente humana no puede entender la trinidad, que según él, es una de
las cosas de Dios, porque para el hombre (cristiano o no) la
trinidad es una locura que nunca se podrá entender. Pero eso no es
lo que dice ese texto Bíblico. El texto bíblico, más bien hace una
distinción entre el hombre que no tiene a Dios (a quien llama hombre
natural) y el hombre que si tiene a Dios (a quien llama hombre
espiritual porque ha recibido el Espíritu que proviene de Dios). El
texto bíblico lo que dice es que un cristiano que tiene su mente
renovada por el Espíritu Santo, tiene claras las cosas de Dios, que
para los hombres sin Cristo son una locura. Veamos la cita:
“Y nosotros no hemos recibido el
espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que
sepamos lo que Dios nos ha concedido, lo cual también hablamos, no
con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña
el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual. Pero el
hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios,
porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de
discernir espiritualmente. En cambio el espiritual juzga todas las
cosas; pero él no es juzgado de nadie. Porque ¿quién conoció la
mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente
de Cristo.” (1. Corintios 2:12-16).
Cuando el creyente
recibe la fe que se obtiene al momento en que el Espíritu de Dios
hace su maravillosa obra en la vida de un ser humano, recibe algo
supremamente precioso, recibe la revelación de Dios que le permite
entender lo que humanamente, con la mente carnal y con la
sabiduría carnal no podía entender. Recibe la capacidad de examinar
las cosas espiritualmente. No obstante, por ningún lugar de la
Palabra Santa de Dios se dice que no debe seguir usando la lógica,
el raciocinio y su capacidad intelectual, ahora aplicada con una
mente renovada, a todas y
cada una de las cosas de su vida cotidiana, incluyendo el
discernimiento de la Palabra de Dios. La Biblia enseña al creyente a
llenarse del Santo Espíritu de Dios para poder comprender las
Sagradas Escrituras, pero nunca jamás le dice que renuncie a la
inteligencia, a la lógica o a la razón, las cuales son capacidades
que Dios ha dado al hombre y que le diferencian de los animales.
(2) El escritor
también cita el texto de Isaías 55:8-9, que en primera instancia se
dirige al pueblo de Israel a quien Dios invita al arrepentimiento (ver
Isaías 55:6-7) y por eso les dice “vuestros pensamientos no son mis
pensamientos” y “vuestros caminos no son mis caminos”, precisamente
porque ellos no estaban en sintonía con Dios. El Señor también les
muestra que su conocimiento es mucho más alto que el de los hombres
(de hecho Dios es omnisciente) pero nunca expresa en ese texto que
eso se los está diciendo para que sepan que la trinidad no se puede
entender ¿Por qué asumir lo que la Biblia no dice para justificar
una enseñanza extrabíblica como la trinidad?
Dado que Dios es un
Ser infinito, ningún intelecto creado, por dotado que esté, puede
alcanzar sus profundidades. La Biblia misma afirma la inhabilidad
del ser humano para comprender totalmente a Dios. Por ejemplo,
cuando David habló de la omnisciencia y de la omnipresencia de Dios,
afirmó: “Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí; Alto es,
no lo puedo comprender” (Salmo 139:6). Es cierto que nosotros no
podemos entender todo lo que compete o pertenece a Dios, porque hay
cosas que el Padre puso en su sola potestad (Hechos 1:7) y sólo él
las sabe y las entiende. Sin embargo, Dios dejó al hombre su Santa
Palabra, por medio de la cual podemos conocer lo que él ha querido
revelarnos. Así, hay cosas que Dios no nos ha revelado y por lo
tanto pertenecen solo a él, pero las cosas reveladas son para
nosotros (Deuteronomio 32:32). Ahora conocemos en parte y en parte
profetizamos (1. Corintios 13:9). En esa Santa Palabra él nos ha
revelado que él es Dios uno y único, pero nada nos ha dicho acerca
de que él sea una trinidad para que nosotros asumamos eso y luego
salgamos con el cuento de que es un misterio incomprensible, o
citemos los textos en los cuales se dice que hay cosas de Dios que
no podemos comprender, para afirmar que la trinidad no se puede
entender.
Es cierto que todo
el conocimiento de Dios está más allá de la lógica y de la
inteligencia de los hombres, pero Dios no es ilógico ni está en
contra de la verdadera lógica. Dios mismo nos ha invitado a hacer
uso de la inteligencia que nos ha dado y que nos diferencia de los
animales, pues así está declarado en el principal mandamiento de la
fe cristiana.
“Jesús le respondió: El primer
mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el
Señor uno es. Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con
toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es
el principal mandamiento.” (Marcos 12:29-30).
El que no quiera
usar la mente que no la use, el que no quiera usar la lógica que no
la use. Pero el que quiera hacer caso a la Palabra de Dios debe
obedecer lo que ella enseña, debe hacer uso de la inteligencia que
Dios le dio para estudiar su Palabra, debe analizar, debe confrontar,
debe escudriñar, debe esforzarse por entender lo que dice el texto
bíblico sin asumir nada más, y debe tomar decisiones que lo
conduzcan a su crecimiento espiritual. Debe usar una mente renovada
por el Espíritu Santo. La fe cristiana es una fe lógica, coherente, racional e
inteligente. La fe cristiana es una fe sensata; es una fe que guarda
relación con la realidad.
La Palabra de Dios
exhorta a todos los hombres (sea que se hayan entregado o no a
Cristo) a que usen su mente al investigar la verdad de Dios
contenida en la Biblia. No es casualidad que el más grande
mandamiento de la fe cristiana (en el que se profesa la verdadera fe
monoteísta) nos invite a usar la mente; mientras que la ilógica,
irracional e incoherente enseñanza trinitaria, en contravía a la
doctrina bíblica, quiere hacernos creer que se debe prescindir de la
lógica y de la razón para aceptar sus declaraciones extrabíblicas
para de esa forma recibir “la revelación” de Dios. Nosotros no
podemos despojarnos de nuestro cerebro para aceptar dogmas absurdos
inventados por los hombres. La inteligencia es algo característico
de las criaturas pensantes hechas a la imagen y semejanza
del creador. La Biblia nos invita a hacer uso de la
inteligencia
en muchas ocasiones. Veamos algunos ejemplos:
"No seáis
como el
caballo, o como el mulo, sin entendimiento, Que han de ser sujetados
con cabestro y con freno, porque si no, no se acercan a ti." (Salmo
32:8)
“Así dijo Jehová: No se alabe
el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni
el rico se alabe en sus riquezas. Más alábese en esto el que se
hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que
hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas
cosas quiero, dice Jehová (Isaías
9:23-24).
“Y conoceréis la
verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8:32).
“Como a sensatos os
hablo, juzgad vosotros lo que digo” (1.Corintios 10:15).
“En cuanto a la
pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado
conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de
vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la
justicia y santidad de la verdad.” (Efesios 4:22-23)
“Y esto pido en
oración, que vuestro amor abunde aun más y más en ciencia y en todo
conocimiento, para que aprobéis lo mejor, a fin de que seáis
sinceros e irreprensibles para el día de Cristo, llenos de frutos de
justicia que son por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza de
Dios.” (Filipenses 1:9-11)
Todos estos versículos anteriormente citados, derrumban el argumento
trinitario que nos invita a renunciar a la razón, a fin de dejar el
camino listo para que aceptemos sus enseñanzas extrabíblicas. Los
pentecostales apostólicos defendemos el uso de la razón al examinar
la Biblia; sin embargo, los trinitarios nos acusan por eso. Veamos
una cita de un escritor trinitario.
“Hay muchas personas
que rechazan todo lo que no pueden entender o explicar. Echan a un
lado cualquier cosa que no tenga sentido para ellos, o que no le
parece razonable. Aplicando este principio a un Dios excelso (para
quien nada es imposible), concluyen que es imposible que Él pueda
ser tres y seguir siendo Uno.
Niegan la Trinidad
en base a que no tiene sentido para ellos. Estas personas olvidan
que toda su vida está rodeada de misterios que ellos no entienden.
Fallan en considerar que cualquier explicación real y mas aun que
cualquier fenómeno en la naturaleza yace escondido en oscuridad, más
allá de su comprensión.
A pesar de los
grandes adelantos de la ciencia en los últimos 500 años aún no
tenemos la respuesta a la mayoría de las interrogantes que el
Todopoderoso le hizo a Job: ¿Has mandado tú a la mañana en tus días?
¿Has mostrado al alba su lugar? ¿Podrás tú atar los lazos de las
Pléyades, O desatarás las ligaduras de Orión? ¿Sacarás tú a su
tiempo las constelaciones de los cielos, O guiarás a la Osa Mayor
con sus hijos? ¿Supiste tú las ordenanzas de los cielos?
¿Dispondrás tú de su potestad en
la tierra? ¿Diste tú al caballo la fuerza? ¿Vestiste tú su cuello de
crines ondulantes? ¿Vuela el gavilán por tu sabiduría, y extiende
hacia el sur sus alas? ¿Se remonta el águila por tu mandamiento, Y
pone en alto su nido? (Citas Job 38 y 39)”
[Fruchtenbaum,
Arnold. Artículo “HaSheeloosh HaKadosh: La Santa Trinidad”
Traducido por Ana E. Ríos.
Congregation Shema Yisrael
http://www.shema.com/modules.php?name=News&file=article&sid=133]
Dicho escritor hace
uso de unos versículos del libro de Job en los que se explica que el
conocimiento de Dios es demasiado alto y sublime y que por lo tanto
hay cosas que no podemos entender (cosa en la cual estamos de
acuerdo), pero comete el error de añadir a ese texto algo que este
no dice, y es que esa es la razón por la cual no podemos entender la
trinidad, pero que
sin embargo debemos aceptarla. El caso es que ningún texto bíblico
afirma que debido a que el conocimiento pleno de Dios es inaccesible
para el hombre, entonces debemos aceptar que él es una trinidad. No
debemos usar cosas verdaderas y añadirles mentiras para justificar
un error.
Prediquemos la verdad
como
es, sin añadirle, para no caer en el error de pensar más allá de lo
que está escrito (1. Corintios 4:6). Más que negar la trinidad
porque es una cosa ilógica y sin sentido, nosotros la negamos porque
es una doctrina ajena a las Sagradas Escrituras.
La Biblia presenta asuntos que son ilógicos para el hombre natural
pero no para el hombre espiritual. Por ejemplo, la Biblia enseña que
María quedó embarazada siendo virgen (Mateo 1:18, Lucas 1:34), que
cinco mil personas fueron alimentadas por la multiplicación de cinco
panes y dos peces (Lucas 9:13-17), y que un hombre que llevaba
cuatro días de muerto fue resucitado (Juan 11:38-44). La multitud de
hechos milagrosos registrados en las Santas Escrituras nos enseñan
de una manera lógica y coherente que nada hay imposible para Dios
(Lucas 1:34, Mateo 19:26). La Biblia acentúa tan fuertemente la
Unicidad de Dios, que ha declarado sin reparos que él es uno, pero
nunca nos enseña que haya un misterio de pluralidad en la Deidad
para que uno llegue a esas conclusiones.
La misma trinidad está puesta en grandes aprietos cuando declara que
su enseñanza es un misterio incomprensible. Un escritor trinitario
ha advertido ese problema engorroso y por eso le recomienda lo
siguiente a los demás trinitarios:
“Evitemos decir que la
Trinidad es un misterio Recomiendo no decir que la Trinidad es una
doctrina tan profunda o misteriosa que debe ser aceptada por fe, o
en su defecto, el ya conocido: "La Biblia dice que hay cosas que no
podemos entender." Yo evito decir estas cosas. Creo, además, que son
excusas para aquellos que no quieren profundizar o estudiar más. En
lugar de ello, yo digo que si bien la doctrina no puede ser
entendida completamente o puesta en un pizarrón y dejar satisfecho a
todo el mundo, existe clara evidencia en la Biblia para la doctrina
de la
Trinidad. El margen
entre ambas verdades, lo lleno desarrollando la doctrina de la
incomprensibilidad total de la naturaleza de Dios, la cual es
bíblica. Pero la doctrina de
la incomprensibilidad de Dios
no puede servir de pretexto para decir que no podemos definir o
describir razonablemente la doctrina de la
Trinidad.”
[Santomauro, Pablo.
Artículo “Cosas que Debemos Evitar cuando Defendemos la Trinidad”
http://institutointerglobal.cristiandad.net/ig/file.php/117/COSAS_A_EVITAR.htm]
Sin embargo la recomendación de este hombre tiene varios problemas,
ya que (1) Por más que este hombre desee que no pase, los
trinitarios van a seguir utilizando el viejo argumento del misterio
incomprensible para seguir inyectando esa falsedad a muchas más
personas, que si hicieran uso de su inteligencia jamás la aceptarían,
(2) es falso que en la Biblia exista clara evidencia para la
enseñanza de la trinidad, pues nada de lo que enseña dicho dogma
está presente en la Escritura y sus enseñanzas son simples
invenciones humanas que mezclan verdad con mentira, y (3) es falso
que se pueda definir o describir razonablemente una doctrina que
está llena de errores y contradicciones, donde su mayor
contradicción es que hay tres que siendo tres no son tres sino uno.
Para concluir, afirmamos que la doctrina de la incomprensibilidad de
Dios es bíblica y precisamente nos enseña que no podemos comprender
plenamente todo lo relacionado con el Dios único. Sin embargo, como
hemos dicho, esa doctrina no sirve de base para justificar lo que la
Biblia nunca dice, y es que no podemos comprender plenamente al dios
trino.
Publicado por
Julio César Clavijo S.
juliocesarclavijos@yahoo.es
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