EL LIDERATO DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

 

Rev. Edwin López / lasendaantigua.com

 
Hoy quiero continuar hablando sobre Liderato.  Creo que cualquier estudio que se haga sobre liderato cristiano no estaría completo a menos que se estudie sobre el liderato de nuestro Señor Jesucristo durante su vida terrenal.  Si hay a un líder al cual queremos imitar en su liderato es a nuestro Salvador Jesucristo.
 
Todo el liderato de nuestro Señor Jesús está resumido en el propósito de venir a servir y así deben de hacerlo todos sus seguidores. “Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos”  (Marcos 10:45).  “Porque, ¿cuál es mayor, el que se sienta a la mesa, o el que sirve? ¿No es el que se sienta a la mesa? Mas yo estoy entre vosotros como el que sirve”  (Lucas 22:27).  Este fue su método de liderato, donde abnegadamente dio su vida, hecho que culminó con la muerte en la cruz.
 
Uno de los mayores ejemplos dados por Jesús de servir y ser humildes lo hizo cuando estuvo dispuesto a lavarles los pies a sus discípulos.  Así demostró a sus seguidores cómo servir, y no exigió menos de aquellos que continuarían su obra en la tierra.  Jesús enseña a los dirigentes de todos los tiempos que la grandeza no se halla en el rango ni en las posiciones,  sino en el servicio. Es ahí donde está la grandeza del liderato que tanto necesitamos hoy para impactar a un mundo que necesita ser guíado hacia la salvación.
 
Cuando observo la vida de Jesucristo me llama la atensión su ministerio de enseñanza.  Él hablaba con autoridad dejando asombrados a muchos de los hombres cultos que se reunían en las sinagogas.  Jesús sabía muy bien que la única forma de perpetuar la verdad consistía en transmitirla, así que se dedicó a preparar a sus discípulos.  Además, su liderato exigía que los demás fueran obedientes.  No quería que sus discípulos utilizaran la posición que tenían para lograr propósitos egoístas como muchos de los líderes  están haciendo en la iglesia de hoy.
 
Además de nuestro Señor Jesús enseñar y preparar a sus discípulos como futuros líderes nos dejo ver con claridad que el propósito de su liderato era como redentor y libertador.  “Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos;  y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8:31-32). Esta es la idea que debe de dominar las relaciones entre cualquier líder y su grupo.  Tiene que haber una  relación dinámica y viviente;  eso es lo que da a entender la palabra REDENTOR.
 
Los hombres que tuvieron fe en Jesucristo no sólo hallaron vida eterna, sino que fueron cambiados aquí en este mundo.  El líder cristiano que sigue el modelo de Cristo, no utilizará al grupo para lograr sus propios fines, sin tomar en consideración a las personas que constituyen el grupo.  Siempre querrá permitir que las personas sean ellas mismas para que se sientan liberadas.  Lo que busca no es una conformidad servil al grupo, sino ayudar a las personas para que sirvan a una causa con gozo, dedicación y una motivación que sea impulsada por el mismo Señor Jesucristo.
 
Lamentablemente el liderato de hoy es uno donde el líder tiene mucha ambición egoísta de controlar a otros, de disfrutar del poder simplemente por el gusto del poder, y carecer de escrúpulos para hacer dinero y controlar a otras personas. Esta clase de liderato se ha alejado del modelo enseñado con ejemplos por nuestro Señor Jesucristo.  La lucha por el poder y las posiciones está haciendo desangrar al liderato de la iglesia de hoy. Sin embargo Jesús dio a sus discípulos una norma diferente de ambición y de grandeza cuando dijo;
 
Mas Jesús, llamándolos, les dijo: Sabéis que los que son tenidos por gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y sus grandes ejercen sobre ellas potestad.  43 Pero no será así entre vosotros,  sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor,  44 y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos.  45 Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos”  (Marcos 10:42-45). 
 
Este pasaje revela la verdadera naturaleza de la  ambición (búsqueda de ascenso) en un dirigente cristiano. No debe de ejercerse en conformidad con las normas mundanales,  donde los hombres buscan la ganancia.  La ambición de ascenso y de la excelencia en el lider cristiano debe estar vestida de humildad.  Lo importante no es la posición, el título, ni lo es el número de siervos que uno tenga, sino el número de individuos a quien sirve.
 
La verdadera grandeza , el verdadero liderato, se logra en un servicio abnegado para otros.  Esta es la clara enseñanza que aprendemos del liderato de nuestro Señor Jesucristo.  Todos los lideres cristianos debemos vivir con el mandato de perfeccionar nuestras vidas hasta lo sumo.  El apóstol Pedro nos instó a “crecer en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad”  (2 de Pedro 3:18).  Esto exige una ambición santificada, con un fuerte impulso a avanzar y realizar.
 
(Algunas notas resumidas del Libro “Un lider no nace, se hace”  por Ted W. Engstrom).

 

 

DE REGRESO A ESTUDIOS BIBLICOS

 

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