EL FUEGO DE DIOS

 

Por Edwing López / lasendaantigua.com 

“Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizara en Espíritu Santo y fuego” (Mateo 3:11). 

Hoy estoy aquí para compartir contigo la contestación a una pregunta enviada a mi correo de La Senda Antigua por un hermano en Cristo Jesús desde España. Encontré muy interesante y curiosas sus tres preguntas, vea y sea testigo usted.  

Apreciado Hno. Enoc Peláez de la Iglesia Evangélica Apostólica del nombre de Jesús en España, reciba mí saludo en el Glorioso Nombre de Jesucristo. 

Gracias por tener la confianza de escribir para consultarme acerca de tu inquietud sobre el uso correcto de la palabra fuego. Usted me pregunta: 

¿Es verdad que no se pueden cantar coros que mencionen la palabra fuego, porque según se está pidiendo tribulaciones? La zarza que vio Moisés que ardía y no se consumía ¿Tenía el significado de que Israel estaba en tribulaciones? ¿Qué significado tiene la palabra fuego para el cristiano? 

Hno. Enoc Peláez, primeramente me sorprende el hecho de que cada día escuchamos comentarios como estos en nuestras congregaciones. Cada vez que se levanta alguien con interpretaciones personales e incorrectas sobre palabras, cánticos o versículos,  trae mucha confusión en las conversaciones de nuestros hermanos y en la relación de unos con otros. 

Primera pregunta: ¿Es verdad que no se pueden cantar coros que mencionen la palabra fuego, porque según se está pidiendo tribulaciones?   

Definitivamente no es verdad dicho comentario. La persona que lanza este argumento le está dando una definición muy personal a esta palabra. Por lo tanto, no tiene ningún significado que dicha definición  la tomemos en serio. El diccionario Larousse define la palabra fuego como: desprendimiento de calor, luz y llamas, producido por la combustión de un cuerpo. 

En la Biblia la palabra fuego se define como: que purifica, que quema, ó consume. La mayoría de los coros o himnos que mencionan la palabra fuego no se refieren a fuego destructor sino a fuego del Espíritu Santo, fuego del poder de Dios, fuego santificador, fuego de la Presencia de Dios, fuego que bautiza, fuego de avivamiento. 

Juan el bautista profetizó: “Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizara en Espíritu Santo y fuego” (Mateo 3:11). Si el significado de la palabra fuego fuera tribulaciones, entonces este versículo diría; “Él os bautizará con Espíritu Santo y tribulaciones”. Sabemos que Jesús no bautiza con tribulaciones, sino que bautiza con fuego. 

El día de Pentecostés cuando el Espíritu Santo fue derramado sobre 120 personas, la palabra dice que: “y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos” (Hechos 2:3).  No dice que se les aparecieron lenguas de tribulaciones sobre sus cabezas. No fue tribulación lo que se recibió el día de Pentecostés, sino fuego del Espíritu Santo.  

El profeta Jeremías dijo; “No me acordaré más de Él, ni hablaré más en su nombre; no obstante, había en mí corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; traté de sufrirlo y no pude” (Jeremías 20:9). ¿Qué clase de fuego había en el corazón y en los huesos de Jeremías? ¿Acaso era fuego de tribulación ó el fuego del Espíritu Santo de Dios? No hay duda, que Jeremías sentía el fuego de la Presencia de Dios. 

El profeta Elías desafió a los 450 profetas falsos de Baal pidiendo fuego del cielo para que consumiera el holocausto;  ¿Acaso pidió fuego de tribulaciones para que consumiera el Holocausto? Claro que no, Dios mando del fuego de Su poder, del fuego de Su autoridad. 

Cuando Jehová llamó a Moisés al monte Sinaí para entregarle las tablas de la ley dice la Palabra de Dios: “Todo el monte Sinaí humeaba, porque Jehová había descendido sobre él en fuego; y el humo subía como el humo de un horno, y todo el monte se estremecía en gran manera” (Éxodo 19:18). ¿Acaso Dios descendió en fuego de tribulaciones? No, ese fuego demostraba la santidad de Dios, el poder de Dios, la Presencia de Dios. 

Segunda pregunta: La zarza que vio Moisés que ardía y no se consumía ¿Tenía  el significado de que Israel estaba en tribulaciones? 

No, no es correcto decir que ese fuego en la zarza significaba tribulaciones. Primero el fuego fue para llamar la atención de Moisés. Segundo el fuego de la zarza significaba la santidad de Dios y la manifestación visible del Dios Espíritu por medio del fuego. Fue por medio del fuego que Dios se reveló a Moisés, Él lo llamó de en medio de la zarza ardiendo en fuego. El Señor le dijo a Moisés: “No te acerques; quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es” (Éxodo 3:5). Ese fuego habla de la santidad  de Dios y no de fuego de tribulaciones. 

Tercera pregunta: ¿Qué significado tiene la palabra fuego para el cristiano? 

Para el cristiano la palabra fuego significa, espiritualmente hablando ser tocado con fuego. Esto  trae avivamiento, liberación, transformación, y conversión. Ese fuego del Espíritu Santo trae a la vida del cristiano felicidad, victoria y bendición. Cuando los hombres de Dios han sido tocados por esta clase de fuego, han sido transformados en otros hombres, valientes, esforzados, llenos de fe, de poder, de autoridad, dotados y capacitados con los dones del Espíritu a tal grado, que señales, maravillas y prodigios han sido hechos por sus manos. 

El fuego de Dios en la vida del cristiano muestra la presencia de Dios en la vida del cristiano. Es llama que consume las cosas indeseables y nos purifica. Entonces es correcto pedir en nuestros cánticos de ese fuego. Dios confirmó las leyes del Viejo Testamento con fuego. Aceptó los sacrificios, las ofrendas y los holocaustos con fuego. Las siete lámparas que ardían del Candelero en el Tabernáculo se mantenían encendidas continuamente. El incienso del altar en el tabernáculo se presentaba con fuego. El fuego es símbolo de la presencia de Dios alcance de todos. 

Por otra parte el fuego también figura entre las expresiones relativas al juicio de Dios: Los malvados serán consumidos por el fuego de su ira (Salmos 68:3; 97:3; Isaías 30:33; 47:14; Mateo 3:10; 7:19; Juan 15:22). Está el fuego de la Gehena (Mateo 5:22; 18:9; Marcos 9:43). El horno ardiente (Mateo 13:42; 50). El fuego eterno (Mateo 18:8; 25:41; Judas 7). El fuego que no se apaga (Mateo 3:12). El lago ardiendo con fuego y azufre (Apocalipsis 19:20; 20:10; 20:14). Que quede claro que nadie canta himnos o coros para que el Señor les envíe juicio para que los consuma, para que el Señor le envie tribulaciones. 

Por último, quiero decir, que en estos últimos días Dios quiere tocar con el fuego de Su Santo Espíritu para avivar a Su iglesia. Ahora más que nunca necesitamos un incendio cuyo origen venga del cielo. Necesitamos carbones encendidos, del mismo altar del trono de Dios, y que sean puestos sobre los labios de la iglesia y de personas apagadas y contaminadas, sobre cristianos que han perdido el fuego, la pureza, la visión, el amor por los perdidos, el amor por la Palabra de Dios, por la oración, por el ayuno, por la doctrina de la verdad. Necesitamos cantar, MANDA FUEGO SEÑOR y AVIVANOS CON TU PODER. 

“Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizara en Espíritu Santo y fuego” (Mateo 3:11). 

¡Qué el Señor Jesús te bendiga ahora y siempre? 

Atentamente:

Edwing López / Presidente

Iglesia Pentecostal La Senda Antigua

Phoenix, Arizona, Estados Unidos 

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