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Por Edwing López
/ Presidente Iglesia LSA
“El
bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las
inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena
conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo” (1 Pedro
3:21).
En este mensaje
quiero contestar la pregunta; ¿El Bautismo en Agua Salva? Me inspira
el mensaje enviado por un caballero quien dice que el bautismo en
agua no salva y que la salvación se obtiene solo por fe y no por el
bautismo. Vamos a notar que esta persona demuestra con sus
comentarios, cuan lejos está de la Verdad en la Escrituras y como
carece de conocimiento bíblico para colocar cada suceso relatado en
la Biblia, en su propio lugar, de acuerdo con el tiempo en que Dios
ha tratado con el hombre de algun modo en particular. Esta persona
dice, que el bautismo en agua no es para salvación, y que la
salvación solo se obtiene por la fe.
El Primer
comentario errado de este señor es el siguiente:
“El bautismo no te
salva, yo no estoy diciendo que no haga falta o que no sea un
mandato, yo te estoy diciendo que solo es un simbolismo y una
confesión de fe. Hermano el hombre que está persuadido a pensar que
el bautismo le salva, está totalmente torcido, mira el peligro,
estriba en confiar en el bautismo.
La Palabra de Dios
dice claramente: “El bautismo que
corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las
inmundicias de la carne, sino
como la aspiración de
una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo”
(1 Pedro 3:21).
Dice
que el bautismo nos salva. No dice que puedes seguir pecando
después de bautizado y cómo quieras te salva, pero aclara que el
bautismo es la aspiración a una nueva vida en Cristo Jesús.
Resucitamos con Jesucristo a nueva vida por medio del
bautismo. No hay entrada a la nueva vida en Cristo Jesús sin pasar
por el bautismo. No hay otra forma de comenzar una vida limpia si se
omite el bautismo. Es por eso que el bautismo salva, porque si
decimos que que No Salva, entonces hay que aceptar que el
arrepentido no tiene salvación, ni perdón de pecados, por cuanto no
se ha identificado con Jesucristo en su muerte, sepultura y
resurrección, por medio del bautismo.
Note como en los siguientes versículos vemos que el bautismo es
parte de la salvación del creyente
y que decir que no es parte de la salvación es un error y falta de
conocimiento bíblico.
“Sepultados juntamente con él en el bautismo, en el cual fuisteis
también resucitados con él…”
(Colosenses 2:12).
Después de creer por fe en Jesucristo como nuestro Salvador y
aceptar que somos pecadores, hay que enterrar la vieja vida de
pecado por medio del bautismo.
¿O no
sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús,
hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados
juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como
Cristo resucitó de los muertos por la gloria de Padre, así también
nosotros andemos en vida nueva”
(Romanos 6:3-4).
No
podemos resucitar y andar en nueva vida sin experimentar el perdón
de pecados por medio del bautismo en agua, en el Nombre de
Jesucristo. Hay que enterrar el Viejo hombre en la sepultura del
bautismo en agua y resucitar a vida nueva en Cristo Jesús. Eso fue
exáctamente lo que el Apóstol Pablo le dijo a los efesios que se
habían convertido mediante la predicación de Juan el Bautista.
Aunque habían creído por fe todavia le faltaba el verdadero bautismo
para perdón de sus pecados y para recibir la salvación de sus almas.
“¿En qué,
pués, fuiteis bautizados? Ellos dijeron en el bautismo de Juan. Dijo
Pablo: Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al
pueblo que creyesen en aquel que vendría después de él, esto es, en
Jesús el Cristo. Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre
del Señor Jesús”
(Hechos 19:3-5).
Ananías fue muy directo con Saulo de Tarso y aunque sabía de la
nueva conversión que Saulo había tenido con Jesucristo le dijo que
era necesario ser bautizado para lavar su vieja vida pecaminosa a
través del bautismo en agua. Saulo por medio del arrepentimiento le
había dado muerte al pecado, ahora tenía que sepultarlo para poder
resucitar a nueva vida. No hay duda que toda persona convertida a
Jesucristo tiene que identificarse con Jesucristo en su muerte,
sepultura y resurrección. La obediencia al bautismo se llama
salvación.
“Ahora, pues, ¿por qué
te detienes? Levántate y bautízate y lava tus pecados, invocando su
nombre”
(Hechos 22:16).
La
Palabra de Dios, es bien clara cuando dice:
“De modo
que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas
pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”
(2 Corintios 5:17).
Ahora
entendemos porque Jesus dice:
“Id por todo el mundo y
predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere
bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado”
(Marcos 16:15-16). Estas palabras no están fuera de contesto. Jesús
está comisionando a los apóstoles a predicar la salvación a todas
las naciones. Está muy claro este versículo cuando dice, que lo
primero que tienes que hacer es creer (tener fe), pero confirma que
esa fe será para salvación cuando te identifiques con Jesucristo por
medio del bautismo, en su muerte, sepultura y resurección. Sin
bautismo, no hay salvación.
El Segundo
comentario errado de este señor es el siguiente:
“Por demás, la muerte y el derramamiento
de sangre
del
Señor Jesús no necesita añadidos, puedes ver el contexto de Hechos
2:38, y Hechos 2:36 y vemos que es para la casa de Israel, y no para
todos los gentiles.
Señor nuevamente
usted comete un grave error.
Usted
está diciendo que la sangre derramada por Jesucristo en la cruz del
calvario no necesita de añadidos. Esto lo dice refiriendose al
bautismo en agua como algo añadido en estos días, como algo que se
requiere para que una persona pueda recibir la salvación. Pues
déjeme decirle que la sangre de Jesucristo es aplicada a la vida del
hombre arrepentido cuando se bautiza en las aguas en el Nombre de
Jesucristo para perdón de sus pecados. Cuando el hombre se
arrepiente le está dando muerte al pecado en su vida y está
aceptando que Jesucristo es su Salvador. Es ahí cuando vemos la
importancia del bautismo para salvación y para el perdón de los
pecados.
“Somos
sepultados juntamente con él en el bautismo,
en el cual fuisteis también resucitados con él…”
(Colosenses 2:12). Es por medio
del bautismo en el
Nombre de Jesús que la sangre de Jesucristo es aplicada en nuestra
vida. “Así que,
hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la
sangre de Jesucristo, por el camino Nuevo y vivo que él nos abrió a
través del velo, esto es, de su carne”
(Hebreos 10:19). El bautismo en agua nos permite experimentar la
muerte, sepultura y resurrección de Jesucristo, y es precisamente en
la obediencia del bautismo donde la sangre es aplicada.
Además Señor,
nuevamente usted comete un grave error cuando dice:
que Hechos 2:38
y Hechos 2:36 se aplica solamente a los del pueblo de Israel y no a
los gentiles. En otras palabras eso de bautizar en el nombre de
Jesucristo para el perdón de los pecados era solo para los judíos y
no se le puede exigir o predicar a los gentiles. Por lo tanto su
conclusión es que el bautismo en agua no es necesario para la
salvación de los gentiles y que con solamente tener fe somos salvos.
En otras palabras usted sigue insistiendo en que el bautismo no es
parte de la salvación para nuestras almas. Veamos los versiculos:
“Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de
Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del
Espíritu Santo”
(Hechos
2:38).
“Sepa,
pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a éste Jesús a
quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo”
(Hechos 2:36).
En la predicación
del día de Pentecostés todos sabemos que quienes escucharon eran en
su mayoría judíos de Jerusalén y muchos otros que habían venido de
diferentes lugares para celebrar las fiesta de “Pentecostés”, la
cual era una fiesta de cosecha en que los primeros frutos de la
cosecha de grano se presentaban a Dios. El mensaje para salvación y
el perdón de sus pecados fue declarado en Hechos 2:38. Ahora, ¿era
solamente éste mandato de ser bautizados en el Nombre de Jesucristo
para los judíos y no para los gentiles?
Hay suficientes
pruebas en las Escrituras que nos enseñan que el bautismo en agua en
el Nombre de Jesucristo fue también ordenado para todos los
gentiles.
Los Samaritanos:
“Pero cuando creyeron a Felipe, que
anunciaba el evangelio
del reino de Dios y el
nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres”
(Hechos 8:12). “Porque aún no había
descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido
bautizados en el Nombre de Jesús” (Hechos 8:16).
Los Gentiles:
“De éste dan testimonio todos los profetas,
que todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su
nombre” (Hechos 10:43). “Y mando a
bautizarles en el nombre
del Señor Jesús”
(Hechos 10:48).
Los Efesios:
“Pablo, después de recorrer las regiones
superiores, vino a Éfeso, y hallando a ciertos discípulos…” (Hechos
19:1); Les dijo: “¿En qué, pues, fuistes
bautizados? (Hechos 19:3); “Cuando
oyeron esto, fueron bautizados en el nombre
del Señor Jesús”
(Hechos 19:5).
Los Corintios:
“¿Acaso está dividido Cristo? ¿Fue
crucificado Pablo por vosotros? O fuisteis bautizados en el nombre
de Pablo? (1 Corintios 1:13). El Apóstol Pablo le recuerda a
los corintios que quien fue crucificado por sus pecados fue
Jesucristo y que ellos habían sido bautizados en el Nombre de
Jesucristo y no en el de Pablo. Luego confirma esto diciendo:
“Y esto erais algunos; mas ya habéis sido
lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en
el nombre
del Señor Jesús”
(1 Corintios
6:11).
Los Romanos:
¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús,
hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados
juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como
Cristo resucitó de los muertos por la gloria de Padre, así también
nosotros andemos en vida nueva”
(Romanos 6:3-4).
Los
Colosenses:
“Somos
sepultados juntamente con él en el bautismo,
en el cual fuisteis también resucitados con él…”
(Colosenses 2:12).
Como usted puede ver,
el bautismo en agua en el Nombre de Jesucristo para perdón de los
pecados y para salvación no fue algo que se le predicó solo a los
judíos, sino tambien a los gentiles, samaritanos, efesios, corintios,
romanos y colosenses. Jesús dijo bien claro:
“Id por todo el mundo y predicad el
evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será
salvo; mas el que no creyere, será condenado”
(Marcos
16:15-16). Estas palabras no están fuera de contesto. Jesús
comisionó a los apóstoles a predicar la salvación y el perdón de
pecados a todas las naciones.
El
Apostól Juan a la iglesia en Asia:
“Os escribo a vosotros,
hijitos porque vuestros pecados han sido perdonados por su nombre”
(1 Juan 2:12).
Pero,
¿Por qué
el bautismo es para salvación y hay que hacerlo invocando el Nombre
de Jesucristo? Porque la Palabra de Dios nos dice claramente:
“Y en
ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo,
dado a los hombres, en que podamos ser salvos”
(Hechos 4:12).
“Y todo
lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre
del Señor Jesús”
(Colosenses 3:17).
Recuerde lo que
Ananías le dijo a Saulo de Tarso por orden de Jesucristo:
“Ahora, pues, ¿por qué te detienes?
Levántate y bautízate y lava tus pecados, invocando su nombre”
(Hechos
22:16).
El Tercer
Comentario errado de este señor es el siguiente:
“Veamos algo que
parece bien y esto echa abajo la postura de salvación entre obras y
fe de la iglesia primitiva post-apostólica, (obviamente no toda), de
ahí hay cosas que muestran que la intención del Señor Jesús en
Marcos 16:16, no era mezclar el bautismo en agua con la salvación, o
que el bautismo salve, porque, sí es la fe, la que salva y no el
bautismo. Te pondré un ejemplo: “El criminal crucificado no fue
bautizado, no había manera; Abraham no fue bautizado; mucha gente en
la Biblia no fue bautizada; aunque es bíblico el bautizar después de
creer, no quiere decir que el bautismo salva, somos salvos por
confesión.”
Nuevamente veo su
ignorancia sobre las Escrituras.
En Marcos 16:16, es parte de la Gran Comisión dada por Jesucristo, y
le repito lo que dije al principio de este mensaje.
Jesus dice:
“Id por todo el mundo y predicad el
evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será
salvo; mas el que no creyere, será condenado”
(Marcos
16:15-16). Estas palabras no están fuera de contesto. Jesús está
comisionando a los apóstoles a predicar la salvación a todas las
naciones. Está muy claro éste versículo cuando dice, que lo primero
que tienes que hacer es creer (tener fe), pero confirma que esa fe
será para salvación cuando te identifiques con Jesucristo por medio
del bautismo, en su muerte, sepultura y resurrección.
Sin
bautismo, no hay salvación, sin obediencia al bautismo esa fe es
muerta.
“Hermanos míos, ¿De qué
aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la
fe salvarle?.
Lea Santiago 2:1-26 para que entienda que es lo que dice la Palabra
de Dios sobre la verdadera fe y vas a descubrir que la fe en si
misma no salva, sino va acompañada de obediencia mediante las obras.
Ambas, la fe y las obras, van juntas, son inseparables. Cuando
creemos en Jesucristo y nos bautizamos en Su Nombre, entonces
tenemos la fe que salva.
El
Ladrón en la cruz:
Por otro lado, le quiero decir que el ladrón arrepentido en la
crucifición no necesitaba bautizarse. Todavia Jesucristo estaba
crucificado y el sacrificio por nuestros pecados todavia no se había
cumplido en su totalidad. El ladrón arrepentido pertenecía todavia a
la dispensación de la Ley y no era parte de la dispensación de la
Gracia. Ahora después de la resurrección de Jesucristo entra la
obediencia a la Gran Comisión ordenada por Jesús. Es por eso que en
el primer día de la iglesia, Pedro junto con los once apóstoles le
dijo al pueblo presente:
“Arrepentíos, y
bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para
perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo”
(Hechos
2:38).
Abraham no fue Bautizado:
Si el ladrón arrepentido no necesitaba ser bautizado porque todavia
el sacrificio de Jesucristo no se había efectuado, ¿qué se puede
decir del patriarca Abraham? Podemos decir que en esa dispensación
tampoco el bautismo era un requisito para salvación. Con el
llamamiento de Abraham comenzó la dispensación de la Promesa.
Después vino la dispensación de la Ley, y ahora estamos en la
dispensación de la Gracia, que es la dispensación de la iglesia, la
dispensación del Espíritu Santo. En esta dispensación de la Gracia,
después de la crucifición de Jesucristo, el bautismo es un requisito
para la salvación. El bautismo en agua nos permite experimentar la
muerte, sepultura y resurrección de Jesucristo, y es precisamente en
la obediencia del bautismo donde la sangre de Jesucristo, la cual
nos limpia de todo pecado, es aplicada.
Mucha gente en la Biblia no fue bautizada:
El
bautismo antes de la crucifición de Jesucristo era solo una sombra,
un tipo del bautismo verdadero para la salvación en la dispensación
de la Gracia. Vemos esa sombra en Noé y su familia salvada por agua
en el diluvio, lo vemos en el pueblo de Israel al cruzar el Mar Rojo
y el Río Jordan, lo vemos en la fuente de agua del Tabernáculo en el
desierto donde los sacerdotes necesitaban lavarse antes de entrar al
Lugar Santo y ministrar. Muchas personas no fueron bautizadas en
agua porque pertenecieron a las dispensaciones anteriores a la de la
iglesia y en esas dispensaciones el bautismo no era un requisito de
salvación.
Hay
dos preguntas que éste señor hace para justificar su creencia de que
el bautismo no salva, las quiero contestar.
Si no
creo y me bautizo ¿Seré salvo? Es
imposible ser salvo sino crees que Jesucristo es el Señor y
Salvador. Es imposible ser salvo sino aceptas que eres un pecador.
Sí te bautizas sin creer, es en vano por cuanto no tiene sentido
alguno identificarte con Jesucristo en su muerte, sepultura y
resurrección. “Y
yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: Aquí
hay agua; ¿Qué impide que yo sea bautizado? Felipe le dijo: Si crees
de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que
Jesucristo es el Hijo de Dios. Y mandó parar el carro; y
descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó”
(Hechos 8:36-39).
Si creo
y no me bautizo ¿Seré condenado?:
Sí, serás condenado, por desobediente. Es Jesús quien lo ordena;
“Id por todo el
mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y
fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado”
(Marcos 16:15-16). Sí, serás condenado, por no obedecer el
mandamiento de ser bautizado. Creer en Jesucristo como Salvador es
ser sepultado juntamente con Él por medio del bautismo;
¿O no sabéis que todos
los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados
en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para muerte
por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos
por la gloria de Padre, así también nosotros andemos en vida nueva”
(Romanos 6:3-4).
Los
demás comentarios de usted, señor, siguen la misma linea de
confusión y falta de conocimiento bíblico. He aquí algunos de ellos:
(1)
“Eres salvo por
la fe sola y llana”; Bueno
ya sabemos que la fe sin la obediencia del bautismo no salva.
(2)
“Sí alguien muere sin ser bautizado, ya
era salvo, así que entra al cielo”; Bueno si alguien muere
sabiendo que tenía que ser bautizado y tuvo muchas oportunidades y
no se bautizó, no obedeció, no será salvo. Los desobedientes no
entrarán en el reino de los cielos.
(3)
“El bautismo es algo simbólico y no es literal”;
No señor, todos los
bautismos efectuados por los apóstoles y evangelistas de la iglesia
primitiva fueron hechos literalmente en las aguas en obediencia al
mandamiento de nuestro Señor Jesucristo.
(4)
“Quizás no sea yo un ministro, pero me
queda perfectamente claro que el bautismo no salva”; “Te mostraré
que no hace falta el bautismo; lea Romanos 10:9; Juan 10:9;
Apocalipsis 21:7; 1 Juan 5:4-5”. Puedes ver con todos estos
versículos que para vencer, para ser llamado hijo de Dios, no hace
falta el bautismo en agua”. Bueno vamos a ver uno a uno estos
versículos:
Romanos 10:9;
“Que si
confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu
corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo”.
Confesar con nuestra boca que Jesús es el Señor es creer, pero esa
confesión va acompañada del bautismo en agua. Recuerde que el
bautismo nos identifica con la muerte, sepultura y resurrección de
Jesucristo. “Somos
sepultados juntamente con él en el bautismo,
en el cual fuisteis también resucitados con él…”
(Colosenses 2:12).
Juan 10:9;
“Yo soy la puerta; el
que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará
pastos”. Jesús declaró en
este versículo antes de Su crucificción que Él era la puerta. Ahora
después de haber efectuado el derramamiento de sangre en la cruz del
calvario para salvación, es necesario que todos los que entren por
esa puerta sean bautizados en Su Nombre.
“Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate y lava tus
pecados, invocando su nombre” (Hechos
22:16).
Apocalipsis 21:7;
“El que venciere
heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él sera mí hijo”.
Este versículo es una promesa para todo el que ya se ha arrepentido
y se ha bautizado en el Nombre de Jesucristo. Sí se mantiene fiel
hasta el final será un vencedor y heredará todas las promesas del
Señor nuestro Dios. “Pero los cobardes e
incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y
hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en
el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda”
(Apocalipsis 21:8).
1 Juan 5:4-5;
“Porque todo lo que es
nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido
al mundo, nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que
cree que Jesús es el hijo de Dios?
Seguimos dando vueltas en forma de círculo. El versículo tres, antes
del cuatro y cinco dice: “Pues este es el
amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no
son gravosos”. La verdadera fe para salvación no es válida si
rechazamos el bautismo en agua. El bautismo en agua fue ordenado
como un mandamiento por nuestro Señor Jesucristo. El bautismo no ha
sido un invento de los apóstoles, fue una orden dada por Jesucristo.
Lea la Gran Comisión dada por Jesús a sus discípulos en Mateo
28:18-20; Marcos 16:15-16; Lucas 24:44-48. La fe en Jesucristo sin
obediencia, no es aceptable.
Señor, usted
termina diciendo;
“Me atrevo a decir así, yo no acepto
como
salvo, a alguien que piensa que la salvación se pierde”.
¡Ah!, pues usted es de los que creen que “Una vez salvo, siempre
salvo”. Pues yo le digo que la Biblia dice que los que descuidan su
salvación después de haber aceptado a Jesucristo como su Salvador,
sí pueden perder su salvación.
Romanos 6:1-2:
“Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia
abunde? En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo
viviremos aún en él?.
Romanos 6:23:
“Porque la paga
del pecado es muerte,
más la dádiva de Dios es vida eternal en Cristo Jesús Señor nuestro”.
Romanos 8:1:
Ahora, pues, ninguna condenación hay para
los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne,
sino conforme al Espíritu”.
Apocalipsis 2:5:
“Recuerda, por tanto, de donde has caído, y arrepiéntete, y haz las
primeras obras; pues si no, vendré pronto a tí, y quitaré tu
candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido”.
Apocalipsis 2:11:
“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. El
que venciere, no sufrira daño de la segunda muerte”.
Apocalipsis 3:5:
“El que venciere será vestido de vestiduras
blancas; y no borraré su nombre
del libro de la vida”.
Apocalipsis 3:15-16:
“Yo conozco tus obras, que ni eres frío y caliente. ¡Ojalá, fueses
frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente,
te vomitaré de mí boca”.
Gálatas 5:1-21:
Dice que los
que satisfacen los deseos de la carne y practican las obras de la
carne no heredarán el reino de Dios.
Definitivamente la
Palabra de Dios nos enseña que el bautismo en agua en el Nombre de
Jesucristo es parte de nuestra salvación. Tratar de omitir este paso
es cambiar la Palabra de Dios. El Apóstol Pablo nos alerta sobre
este peligro cuando nos dice: “Mas si aun
nosotros, o un angel
del cielo, os anunciare
otro evangelio deferente del que os hemos anunciado, sea anathema.
Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os
predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema”
(Gálatas 1:8-9).
¡Bendiciones de Dios
para todos!
Atentamente: Edwing
López / Presidente
Iglesia Pentecostal
La Senda Antigua
Phoenix, Arizona,
Estados Unidos
www.lasendaantigua@aol.com
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