¿El Bautismo en Agua Salva?

 

Por Edwing López / Presidente Iglesia LSA

 

“El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo” (1 Pedro 3:21).

En este mensaje quiero contestar la pregunta; ¿El Bautismo en Agua Salva? Me inspira el mensaje enviado por un caballero quien dice que el bautismo en agua no salva y que la salvación se obtiene solo por fe y no por el bautismo.  Vamos a notar que esta persona demuestra con sus comentarios, cuan lejos está de la Verdad en la Escrituras y como carece de conocimiento bíblico para colocar cada suceso relatado en la Biblia, en su propio lugar, de acuerdo con el tiempo en que Dios ha tratado con el hombre de algun modo en particular. Esta persona dice, que el bautismo en agua no es para salvación, y que la salvación solo se obtiene por la fe.

El Primer comentario errado de este señor es el siguiente: “El bautismo no te salva, yo no estoy diciendo que no haga falta o que no sea un mandato, yo te estoy diciendo que solo es un simbolismo y una confesión de fe. Hermano el hombre que está persuadido a pensar que el bautismo le salva, está totalmente torcido, mira el peligro, estriba en confiar en el bautismo.

La Palabra de Dios dice claramente: “El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo” (1 Pedro 3:21).

Dice que el bautismo nos salva. No dice que puedes seguir pecando después de bautizado y cómo quieras te salva, pero aclara que el bautismo es la aspiración a una nueva vida en Cristo Jesús. Resucitamos con Jesucristo a nueva vida por medio del bautismo. No hay entrada a la nueva vida en Cristo Jesús sin pasar por el bautismo. No hay otra forma de comenzar una vida limpia si se omite el bautismo. Es por eso que el bautismo salva, porque si decimos que que No Salva, entonces hay que aceptar que el arrepentido no tiene salvación, ni perdón de pecados, por cuanto no se ha identificado con Jesucristo en su muerte, sepultura y resurrección, por medio del bautismo.

Note como en los siguientes versículos vemos que el bautismo es parte de la salvación del creyente y que decir que no es parte de la salvación es un error y falta de conocimiento bíblico.

“Sepultados juntamente con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él…” (Colosenses 2:12).

Después de creer por fe en Jesucristo como nuestro Salvador y aceptar que somos pecadores, hay que enterrar la vieja vida de pecado por medio del bautismo.

¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria de Padre, así también nosotros andemos en vida nueva” (Romanos 6:3-4).

No podemos resucitar y andar en nueva vida sin experimentar el perdón de pecados por medio del bautismo en agua, en el Nombre de Jesucristo. Hay que enterrar el Viejo hombre en la sepultura del bautismo en agua y resucitar a vida nueva en Cristo Jesús. Eso fue exáctamente lo que el Apóstol Pablo le dijo a los efesios que se habían convertido mediante la predicación de Juan el Bautista. Aunque habían creído por fe todavia le faltaba el verdadero bautismo para perdón de sus pecados y para recibir la salvación de sus almas.

“¿En qué, pués, fuiteis bautizados? Ellos dijeron en el bautismo de Juan. Dijo Pablo: Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en aquel que vendría después de él, esto es, en Jesús el Cristo. Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús” (Hechos 19:3-5).

Ananías fue muy directo con Saulo de Tarso y aunque sabía de la nueva conversión que Saulo había tenido con Jesucristo le dijo que era necesario ser bautizado para lavar su vieja vida pecaminosa a través del bautismo en agua. Saulo por medio del arrepentimiento le había dado muerte al pecado, ahora tenía que sepultarlo para poder resucitar a nueva vida.  No hay duda que toda persona convertida a Jesucristo tiene que identificarse con Jesucristo en su muerte, sepultura y resurrección. La obediencia al bautismo se llama salvación. “Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate y lava tus pecados, invocando su nombre” (Hechos 22:16).

La Palabra de Dios, es bien clara cuando dice: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17).

Ahora entendemos porque Jesus dice: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado” (Marcos 16:15-16).  Estas palabras no están fuera de contesto. Jesús está comisionando a los apóstoles a predicar la salvación a todas las naciones. Está muy claro este versículo cuando dice, que lo primero que tienes que hacer es creer (tener fe), pero confirma que esa fe será para salvación cuando te identifiques con Jesucristo por medio del bautismo, en su muerte, sepultura y resurección. Sin bautismo, no hay salvación.

El Segundo comentario errado de este señor es el siguiente:  “Por demás, la muerte y el derramamiento de sangre del Señor Jesús no necesita añadidos, puedes ver el contexto de Hechos 2:38, y Hechos 2:36 y vemos que es para la casa de Israel, y no para todos los gentiles.

Señor nuevamente usted comete un grave error. Usted está diciendo que la sangre derramada por Jesucristo en la cruz del calvario no necesita de añadidos. Esto lo dice refiriendose al bautismo en agua como algo añadido en estos días, como algo que se requiere para que una persona pueda recibir la salvación. Pues déjeme decirle que la sangre de Jesucristo es aplicada a la vida del hombre arrepentido cuando se bautiza en las aguas en el Nombre de Jesucristo para perdón de sus pecados. Cuando el hombre se arrepiente le está dando muerte al pecado en su vida y está aceptando que Jesucristo es su Salvador. Es ahí cuando vemos la importancia del bautismo para salvación y para el perdón de los pecados.

“Somos sepultados juntamente con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él…” (Colosenses 2:12). Es por medio del bautismo en el Nombre de Jesús que la sangre de Jesucristo es aplicada en nuestra vida. “Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino Nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne” (Hebreos 10:19). El bautismo en agua nos permite experimentar la muerte, sepultura y resurrección de Jesucristo, y es precisamente en la obediencia del bautismo donde la sangre es aplicada.

Además Señor, nuevamente usted comete un grave error cuando dice: que Hechos 2:38 y Hechos 2:36 se aplica solamente a los del pueblo de Israel y no a los gentiles. En otras palabras eso de bautizar en el nombre de Jesucristo para el perdón de los pecados era solo para los judíos y no se le puede exigir o predicar a los gentiles. Por lo tanto su conclusión es que el bautismo en agua no es necesario para la salvación de los gentiles y que con solamente tener fe somos salvos. En otras palabras usted sigue insistiendo en que el bautismo no es parte de la salvación para nuestras almas. Veamos los versiculos:

“Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo” (Hechos 2:38).

“Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a éste Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo” (Hechos 2:36).

En la predicación del día de Pentecostés todos sabemos que quienes escucharon eran en su mayoría judíos de Jerusalén y muchos otros que habían venido de diferentes lugares para celebrar las fiesta de “Pentecostés”, la cual era una fiesta de cosecha en que los primeros frutos de la cosecha de grano se presentaban a Dios. El mensaje para salvación y el perdón de sus pecados fue declarado en Hechos 2:38. Ahora, ¿era solamente éste mandato de ser bautizados en el Nombre de Jesucristo para los judíos y no para los gentiles?

Hay suficientes pruebas en las Escrituras que nos enseñan que el bautismo en agua en el Nombre de Jesucristo fue también ordenado para todos los gentiles.

Los Samaritanos: “Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres” (Hechos 8:12). “Porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados en el Nombre de Jesús” (Hechos 8:16).

Los Gentiles: “De éste dan testimonio todos los profetas, que todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre” (Hechos 10:43). “Y mando a bautizarles en el nombre del Señor Jesús” (Hechos 10:48).

Los Efesios: “Pablo, después de recorrer las regiones superiores, vino a Éfeso, y hallando a ciertos discípulos…” (Hechos 19:1); Les dijo: “¿En qué, pues, fuistes bautizados? (Hechos 19:3); “Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús” (Hechos 19:5).

Los Corintios: “¿Acaso está dividido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por vosotros? O fuisteis bautizados en el nombre de Pablo? (1 Corintios 1:13). El Apóstol Pablo le recuerda a los corintios que quien fue crucificado por sus pecados fue Jesucristo y que ellos habían sido bautizados en el Nombre de Jesucristo y no en el de Pablo. Luego confirma esto diciendo: “Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús” (1 Corintios 6:11).

Los Romanos: ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria de Padre, así también nosotros andemos en vida nueva” (Romanos 6:3-4).

Los Colosenses: “Somos sepultados juntamente con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él…” (Colosenses 2:12).

Como usted puede ver, el bautismo en agua en el Nombre de Jesucristo para perdón de los pecados y para salvación no fue algo que se le predicó solo a los judíos, sino tambien a los gentiles, samaritanos, efesios, corintios, romanos y colosenses. Jesús dijo bien claro: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado” (Marcos 16:15-16).  Estas palabras no están fuera de contesto. Jesús comisionó a los apóstoles a predicar la salvación y el perdón de pecados a todas las naciones.

El Apostól Juan a la iglesia en Asia: “Os escribo a vosotros, hijitos porque vuestros pecados han sido perdonados por su nombre” (1 Juan 2:12).

Pero, ¿Por qué el bautismo es para salvación y hay que hacerlo invocando el Nombre de Jesucristo? Porque la Palabra de Dios nos dice claramente:

“Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12).

“Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús” (Colosenses 3:17).

Recuerde lo que Ananías le dijo a Saulo de Tarso por orden de Jesucristo: “Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate y lava tus pecados, invocando su nombre” (Hechos 22:16).

El Tercer Comentario errado de este señor es el siguiente: “Veamos algo que parece bien y esto echa abajo la postura de salvación entre obras y fe de la iglesia primitiva post-apostólica, (obviamente no toda), de ahí hay cosas que muestran que la intención del Señor Jesús en Marcos 16:16, no era mezclar el bautismo en agua con la salvación, o que el bautismo salve, porque, sí es la fe, la que salva y no el bautismo. Te pondré un ejemplo: “El criminal crucificado no fue bautizado, no había manera; Abraham no fue bautizado; mucha gente en la Biblia no fue bautizada; aunque es bíblico el bautizar después de creer, no quiere decir que el bautismo salva, somos salvos por confesión.”

Nuevamente veo su ignorancia sobre las Escrituras. En Marcos 16:16, es parte de la Gran Comisión dada por Jesucristo, y le repito lo que dije al principio de este mensaje. Jesus dice: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado” (Marcos 16:15-16).  Estas palabras no están fuera de contesto. Jesús está comisionando a los apóstoles a predicar la salvación a todas las naciones. Está muy claro éste versículo cuando dice, que lo primero que tienes que hacer es creer (tener fe), pero confirma que esa fe será para salvación cuando te identifiques con Jesucristo por medio del bautismo, en su muerte, sepultura y resurrección.

Sin bautismo, no hay salvación, sin obediencia al bautismo esa fe es muerta. “Hermanos míos, ¿De qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle?. Lea Santiago 2:1-26 para que entienda que es lo que dice la Palabra de Dios sobre la verdadera fe y vas a descubrir que la fe en si misma no salva, sino va acompañada de obediencia mediante las obras. Ambas, la fe y las obras, van juntas, son inseparables. Cuando creemos en Jesucristo y nos bautizamos en Su Nombre, entonces tenemos la fe que salva.

El Ladrón en la cruz:  Por otro lado, le quiero decir que el ladrón arrepentido en la crucifición no necesitaba bautizarse. Todavia Jesucristo estaba crucificado y el sacrificio por nuestros pecados todavia no se había cumplido en su totalidad. El ladrón arrepentido pertenecía todavia a la dispensación de la Ley y no era parte de la dispensación de la Gracia. Ahora después de la resurrección de Jesucristo entra la obediencia a la Gran Comisión ordenada por Jesús. Es por eso que en el primer día de la iglesia, Pedro junto con los once apóstoles le dijo al pueblo presente: “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo” (Hechos 2:38).

Abraham no fue Bautizado: Si el ladrón arrepentido no necesitaba ser bautizado porque todavia el sacrificio de Jesucristo no se había efectuado, ¿qué se puede decir del patriarca Abraham? Podemos decir que en esa dispensación tampoco el bautismo era un requisito para salvación. Con el llamamiento de Abraham comenzó la dispensación de la Promesa. Después vino la dispensación de la Ley, y ahora estamos en la dispensación de la Gracia, que es la dispensación de la iglesia, la dispensación del Espíritu Santo. En esta dispensación de la Gracia, después de la crucifición de Jesucristo, el bautismo es un requisito para la salvación. El bautismo en agua nos permite experimentar la muerte, sepultura y resurrección de Jesucristo, y es precisamente en la obediencia del bautismo donde la sangre de Jesucristo, la cual nos limpia de todo pecado, es aplicada.

Mucha gente en la Biblia no fue bautizada: El bautismo antes de la crucifición de Jesucristo era solo una sombra, un tipo del bautismo verdadero para la salvación en la dispensación de la Gracia. Vemos esa sombra en Noé y su familia salvada por agua en el diluvio, lo vemos en el pueblo de Israel al cruzar el Mar Rojo y el Río Jordan, lo vemos en la fuente de agua del Tabernáculo en el desierto donde los sacerdotes necesitaban lavarse antes de entrar al Lugar Santo  y ministrar. Muchas personas no fueron bautizadas en agua porque pertenecieron a las dispensaciones anteriores a la de la iglesia y en esas dispensaciones el bautismo no era un requisito de salvación.

Hay dos preguntas que éste señor hace para justificar su creencia de que el bautismo no salva, las quiero contestar.

Si no creo y me bautizo ¿Seré salvo?  Es imposible ser salvo sino crees que Jesucristo es el Señor y Salvador. Es imposible ser salvo sino aceptas que eres un pecador. Sí te bautizas sin creer, es en vano por cuanto no tiene sentido alguno identificarte con Jesucristo en su muerte, sepultura y resurrección. “Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: Aquí hay agua; ¿Qué impide que yo sea bautizado? Felipe le dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó” (Hechos 8:36-39).

Si creo y no me bautizo ¿Seré condenado?: Sí, serás condenado, por desobediente. Es Jesús quien lo ordena; “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado” (Marcos 16:15-16).  Sí, serás condenado, por no obedecer el mandamiento de ser bautizado.  Creer en Jesucristo como Salvador es ser sepultado juntamente con Él por medio del bautismo; ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria de Padre, así también nosotros andemos en vida nueva” (Romanos 6:3-4).

Los demás comentarios de usted, señor, siguen la misma linea de confusión y  falta de conocimiento bíblico. He aquí algunos de ellos:

 (1) “Eres salvo por la fe sola y llana”;  Bueno ya sabemos que la fe sin la obediencia del bautismo no salva.

 (2) “Sí alguien muere sin ser bautizado, ya era salvo, así que entra al cielo”; Bueno si alguien muere sabiendo que tenía que ser bautizado y tuvo muchas oportunidades y no se bautizó, no obedeció, no será salvo. Los desobedientes no entrarán en el reino de los cielos.  

 (3) “El bautismo es algo simbólico y no es literal”; No señor, todos los bautismos efectuados por los apóstoles y evangelistas de la iglesia primitiva fueron hechos literalmente en las aguas en obediencia al mandamiento de nuestro Señor Jesucristo.

 (4) “Quizás no sea yo un ministro, pero me queda perfectamente claro que el bautismo no salva”; “Te mostraré que no hace falta el bautismo; lea Romanos 10:9; Juan 10:9; Apocalipsis 21:7; 1 Juan 5:4-5”. Puedes ver con todos estos versículos que para vencer, para ser llamado hijo de Dios, no hace falta el bautismo en agua”. Bueno vamos a ver uno a uno estos versículos:

Romanos 10:9; “Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo”. Confesar con nuestra boca que Jesús es el Señor es creer, pero esa confesión va acompañada del bautismo en agua. Recuerde que el bautismo nos identifica con la muerte, sepultura y resurrección de Jesucristo. “Somos sepultados juntamente con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él…” (Colosenses 2:12).

Juan 10:9; “Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos”. Jesús declaró en este versículo antes de Su crucificción que Él era la puerta. Ahora después de haber efectuado el derramamiento de sangre en la cruz del calvario para salvación, es necesario que todos los que entren por esa puerta sean bautizados en Su Nombre. “Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate y lava tus pecados, invocando su nombre” (Hechos 22:16).

Apocalipsis 21:7; “El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él sera mí hijo”. Este versículo es una promesa para todo el que ya se ha arrepentido y se ha bautizado en el Nombre de Jesucristo. Sí se mantiene fiel hasta el final será un vencedor y heredará todas las promesas del Señor nuestro Dios. “Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda” (Apocalipsis 21:8).

1 Juan 5:4-5; “Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el hijo de Dios? Seguimos dando vueltas en forma de círculo. El versículo tres, antes del cuatro y cinco dice: “Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos”. La verdadera fe para salvación no es válida si rechazamos el bautismo en agua. El bautismo en agua fue ordenado como un mandamiento por nuestro Señor Jesucristo. El bautismo no ha sido un invento de los apóstoles, fue una orden dada por Jesucristo. Lea la Gran Comisión dada por Jesús a sus discípulos en Mateo 28:18-20; Marcos 16:15-16; Lucas 24:44-48. La fe en Jesucristo sin obediencia, no es aceptable.

Señor, usted termina diciendo; “Me atrevo a decir así, yo no acepto como salvo, a alguien que piensa que la salvación se pierde”. ¡Ah!, pues usted es de los que creen que “Una vez salvo, siempre salvo”. Pues yo le digo que la Biblia dice que los que descuidan su salvación después de haber aceptado a Jesucristo como su Salvador, sí pueden perder su salvación.

Romanos 6:1-2: “Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?.

Romanos 6:23: “Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eternal en Cristo Jesús Señor nuestro”.

Romanos 8:1: Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu”.

Apocalipsis 2:5: “Recuerda, por tanto, de donde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a tí, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido”.

Apocalipsis 2:11: “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. El que venciere, no sufrira daño de la segunda muerte”.

Apocalipsis 3:5: “El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida”. 

Apocalipsis 3:15-16: “Yo conozco tus obras, que ni eres frío y caliente. ¡Ojalá, fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mí boca”.

Gálatas 5:1-21: Dice que los que satisfacen los deseos de la carne y practican las obras de la carne no heredarán el reino de Dios.

Definitivamente la Palabra de Dios nos enseña que el bautismo en agua en el Nombre de Jesucristo es parte de nuestra salvación. Tratar de omitir este paso es cambiar la Palabra de Dios. El Apóstol Pablo nos alerta sobre este peligro cuando nos dice: “Mas si aun nosotros, o un angel del cielo, os anunciare otro evangelio deferente del que os hemos anunciado, sea anathema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema” (Gálatas 1:8-9). 

¡Bendiciones de Dios para todos! 

Atentamente: Edwing López / Presidente

Iglesia Pentecostal La Senda Antigua

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